EL AMOR DE DIOS

“Dios es amor” (1 Juan 4:8, 16)

Por Lasaro Flores

Las Sagradas Escrituras hacen mucho del Amor de Dios; y no es que Él ama simplemente, sino que Él “es amor” mismo. Para ponerlo en otra manera: En todo que Dios "es Dios", así que también puede ser dicho que todo lo que es el Amor Él “es amor”. De hecho, es imposible separar el Amor de Dios; y diría que para que Dios ya no sea Amor, Él ya no sería Dios. La manifestación perfecta de este Amor, en tanto que somos interesados, es expresado por Juan 3:16 – “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Pero al continuar en nuestro estudio del Amor de Dios, vamos a ver que no sólo es Libre, pero es también Soberano. En hacerlo, encontraremos que el Amor de Dios no es simplemente Él amándonos, sino que también envuelve todos Sus atributos gloriosos en relación con nosotros. En otras palabras, ¡Dios no ejercita Su Amor hacia nosotros simplemente en la base de que Él es Amor mientras ignorando TODO lo que Él es como DIOS! Si Él hubiera de hacerlo (y lo digo en reverencia humilde), Él dejaría de existir como Dios.

A comenzar nuestro estudio, permítenos primero hacer algunas proposiciones; y luego presentar algunas preguntas e intentamos de contestarlas con respecto a esas proposiciones para que podamos comprender la doctrina Bíblica del Amor de Dios. Por supuesto, aquí tenemos que ser muy cuidadosos para que no propongamos algo que no es Bíblica; y luego en tratar de contestar nuestras preguntas hay el peligro del error de nuestra parte escribiendo “con palabras que enseña la humana sabiduría” en vez “con las que enseña el Espíritu Santo, acomodando lo espiritual a lo espiritual” (cp. 1 Corintios 2:13). Nunca olvidaremos que toda doctrina de la Biblia, o sea del Amor o cualquier otra, es según de la manera de pensar de Dios, y no del hombre, así como Él Mismo nos dice en Isaías 55: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dice Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (versos. 8-9). Entonces, eso quiere decir que debemos de someterse a la Palabra de Dios incluso si vaya en contra de lo que nosotros ya "creemos" y contradice nuestras doctrinas preconcebidas; porque “toda Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” según 2 Timoteo 3:16.

Por lo tanto, amados, puedo decir desde el principio que mucho de lo que escribiré acercas del Amor de Dios no será bien recibido por muchos simplemente porque contradijera mucho de lo que es creído de la doctrina "pulposa" del amor de Dios en la cristiandad de hoy. Temo que la doctrina Bíblica del Amor de Dios ha sido depreciada para hacer al hombre pecador "sentirse bien" mientras desatendiendo Su Soberanía, Su Santidad, Su Justicia y  Su Gracia; y ¡mucho mas! La vista moderna del Amor de Dios es demostrada por el concepto de la "etiqueta gomada de tope" de ello: "Sonríete, Dios Te Ama"; o "Dios Odia El Pecado Pero Ama Al Pecador". Tales ideas del Amor de Dios no son Bíblicas; y de un solo sentido yo puedo demostrar esto en referirnos al libro de Los Hechos, donde en ningún lugar en el los apóstoles y los primeros cristianos son mostrados jamás en decirle a los pecadores perdidos del Amor de Dios, inclusive a los judíos que estaban bajo la Dispensación Antigüa. De hecho, usted ni encontrará la palabra “amor” en el. Así que, ¡lo qué me dice es que el Amor no era acentuado en predicar el Evangelio en el contexto como es hecho hoy! Esto no significa que el Amor de Dios era ignorado; al contrario, según las epístolas el Amor de Dios era predicado y enseñado a los santos de Dios; es decir, a los creyentes del Señor Jesucristo en esos tiempos. Pero los predicadores del evangelio no andaban alrededor diciéndoles a los pecadores que Dios los amaba como los medios para traerlos a Cristo. Uno se hallará en apuros para encontrar en la Palabra de Dios que esto fue hecho en la Iglesia primitiva del Señor Jesucristo.

Habiendo dicho eso, permítenos ahora hacer algunas proposiciones con respecto al Amor de Dios; y luego más adelante presentaremos algunas preguntas con respecto a estas proposiciones; y en hacerlo, qué le agrade Aquél quien “es amor” abrir nuestra comprensión a las verdades gloriosas de esta doctrina preciosa; y no simplemente a una comprensión intelectual de ella, sino que ellas nos traigan a decir con el apóstol Juan como una regla de nuestro andar con nuestro Dios: “Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19). Amén. 

1. Nuestra primera proposición es que el amor de Dios es eterno. En Jeremías 31:3 leemos donde Jehová dice a Su pueblo, “Con amor eterno te he amado”; o como John Gill lo pone en su comentario: "No sólo de la antigüedad, o de un buen tiempo pasado, sino de toda la eternidad, y con un amor que siempre durará, y será,… porque este amor es como él mismo, soberano, inalterable, y eterno". Ya que Jehová es “el eterno Dios” (Deuteronomio 33:27) y “desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios” dice el Salmista (90:2); y ya que Él “es amor”, esto significa que Su Amor nunca dejará de existir. ¡Aleluya! Oh, ¡en saber en que Dios me ama “con amor eterno”, Él nunca parará de amarme sino que me amará para toda la eternidad! Otra vez, ¡¡¡Aleluya!!!

2. La próxima proposición que hacemos es que el amor de Dios es inmutable. Esto significa que es incambiable; inalterable; invariable. En otras palabras, el amor de Dios nunca puede cambiar de lo que es a nada en su esencia y naturaleza y aplicación. En Malaquías 3:6 Jehová Mismo dice: “Yo Jehová, no cambio, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago 1:17). En otras palabras, ya que Dios no puede cambiar de todo de lo que es en Su naturaleza, carácter y esencia, ni tampoco puede cambiar en Sus atributos. Por lo tanto, porque “Dios es amor” significa que no podrá ni cambiara a cualquier otra cosa de lo que ya es: ¡AMOR!

3. No sólo eso, pero el Amor de Dios es libre (gratuito). En Oseas leemos donde Jehová dice que Él “amará (a Su pueblo reincidente) de pura gracia (libremente) (14:4). John Gill nos dice que "es puesto libremente sobre los objetos de el, sin cualquier mérito suyo, o de cualquier motivo en ellos, sino que fluye del placer y de la voluntad libre soberana de Dios en Cristo" (Comentario de Oseas). Significa que así como no somos “dignos de la más pequeña de todas las misericordias” (Génesis 32:10), no podemos en ningún modo hacer absolutamente nada para pagar por lo menos del Amor de Dios. También, nos dice que no hay nada en nosotros para mover a Dios para amarnos ya que es libre. De hecho, el apóstol Juan nos recuerda que fue Dios que “nos amó primero” (1 Juan 4:19). La prueba de eso, por supuesto, es que Él nos amó desde la eternidad, aún cuando “en amor” Él nos “predestinó para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad” (Efesios 1:4, 5); y Él lo hizo “de pura gracia (libremente). ¡Aleluya!

4. Luego vemos que el Amor de Dios es soberano. La soberanía de Dios simplemente nos dice que Dios hace como Él quiere, con quienquiera, lo que Él quiera y cuando Él quiera. ¡Las Escrituras son enfáticas acerca de eso! “Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho” (Salmo 115:3); “Y todos los moradores de la tierra son estimados como nada; y Él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra; no hay quien estorbe su mano, y le diga: ¿Qué haces?” (Daniel 4:35). Pero luego, leemos que Él “tendrá misericordia, del que (Él) tenga misericordia; y se compadecerá del que (Él) se compadezca” (Romanos 9:15). En otras palabras, esto significa que Dios ama a quien Él quiere amar; o más específicamente, “ama a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin” (Juan 13:1); o esos dados a Él en amor de la elección (Efesios 1). Pero podemos ponerlo de otra manera: “En esto consiste el amor; no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó a nosotros…” (1 Juan 4:10). Esto nos dice, entonces, ¡en Dios amándonos no tiene nada que ver con nosotros amándole, “sino que Él nos amó a nosotros…” porque fue Su voluntad soberana de hacerlo.

5. Sigue, por lo tanto, que el Amor de Dios es limitado. Ahora, limitado aquí no tiene nada que ver con cantidad; o que Dios sólo puede amar tanto. Juan 3:16 nos dice que “de tal manera amó Dios…”; o como Pablo se refiere a ello como “su gran amor con que nos amó” (Efesios 2:4) es un Amor que tiene una “anchura, longitud, profundidad y altura…que excede a todo conocimiento" (3:18, 19). Recuerde, es eterno. Pero Amor aquí tiene que ver con la extensión de el; o a quienes es dado, o los que son amados por Dios. Es una noción común que Dios ama a todos, es decir que “de tal manera amó Dios al mundo” significa a cada persona jamás nacido en este mundo. Pero si esto es verdad, entonces por lo menos dos errores muy graves vienen de esto: Uno, tenemos que creer en una salvación universal que significa que cada persona será salvada; o dos, el Amor de Dios no es inmutable. En el uno, Dios salvará a TODOS los que Él ama; pero en el otro, ¡el Amor de Dios puede cambiar del Amor al Odio! Esto es lo que sucedería si el Amor de Dios no es limitado. Eso quiere decir que lo que Dios dice ya no es verdad cuando Él dijo: “Y amé a Jacob, y a Esaú aborrecí” (Malaquías 1:2, 3; cp. Romanos 9:13). Por el otro lado, nosotros decimos que el Amor de Dios es limitado a los que Él “escogió en (Cristo) antes de la fundación del mundo” (Efesios 1:4), que incluyó a Jacob y no a Esaú.

6. Pero luego, el Amor de Dios es incondicional. Brevemente, esto significa que Dios no ha puesto ningunas condiciones para que cumplamos para que Él nos ame. Como hemos notado antes que el Amor de Dios es libre, esto de necesidad nos dice ya que es libre, es por lo tanto incondicional. En todos Sus tratamientos con nosotros como pecadores (porque eso es lo que somos), Dios lo hace de Su Gracia Libre; y esto es mostrado en Romanos 5:8 – “Mas Dios encarece su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Note que como pecadores nosotros no teníamos nada que nos recomendara a Dios o de hacernos atractivos a Él, mucho menos en hacer algo para merecerlo, mas Dios todavía nos amó incondicionalmente que Él dio a Su Hijo para que muriera por nosotros.

7. Nuestra próxima proposición es que el Amor de Dios “es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:39). Otra noción falsa que muchos tienen del Amor de Dios, inclusive mucha de la cristiandad de hoy, es que Dios ama a todos en el mundo aparte del Señor Jesucristo. Usted puede oír esto de muchos que profesan de hablar como cristianos. En otras palabras, ellos creen realmente que Dios ama a todos en el mundo, no importa en que religión o falta de religión que ellos están; y ellos hasta dicen que Dios ama a todos como Sus hijos, incluso si están fuera de Jesucristo. Pero la Biblia lo hace muy claro que Dios no puede, y no amará a nadie fuera de Cristo. Dios nos amará SOLO como Él nos ve en Jesucristo; y esto desde la eternidad.

Aunque hay muchas más proposiciones que podrían ser hechas para nuestro propósito, mas permite que sea suficiente para ahora creyendo que las proposiciones anteriores deben ser suficientes para ayudarnos comprender lo que las Sagradas Escrituras enseñan con respecto al Amor de Dios. Más adelante, haremos algunas preguntas que utilizan estas proposiciones como una base para ellos; y es mi oración que a contestarlas, seamos capacitados a ver que mucho de lo que es enseñado hoy del Amor de Dios no es Bíblico. No obstante, amados, vamos a “escudriñar cada día las Escrituras para ver si estas cosas (es) así” (Hechos 17:11) para que “por la paciencia y consolación de las Escrituras, tengamos esperanza” (Romanos 15:4) sabiendo que si estamos en Jesucristo Dios nos “amará como también a (él) ha amado” (Juan 17:23). Amén. E

(Será Continuado)