ASEGURAR SU RELACIÓN CON DIOS

“Procurad tanto más hacer firme vuestro llamamiento y elección” (2 Pedro 1:10)

Por Lasaro Flores 

En estos tiempos de "fácil creerísmo", temo que hay multitudes de cristianos profesos que han sido engañados en pensar que todo lo que se necesita para ser cristiano es simplemente reclamar que ellos "creen en Jesucristo". Aunque sea muy verdad que para que uno sea salvo ellos tienen que “creer en el Señor Jesucristo” (Hechos 16:31), como el apóstol Pablo le dijo al carcelero filipenses, mas tenemos que decir que lo que Pablo significó por “creer” no es lo mismo como es utilizado hoy. Usted mismo puede probar esto en preguntar a cualquier miembro de iglesia que usted conoce si ellos creen en Cristo; y sin duda ellos contestarán afirmativamente. Pero si hubiese de examinar sus vidas por lAa Palabra de Dios, USTED tendría que decir que sus vidas contradicen lo que ellos profesan. En otras palabras, su "creer en Jesús" no ha cambiado realmente sus vidas. Por lo tanto, diciendo simplemente que "yo creo en Jesús" no me asegura que tengo una relación correcta con Dios, que debe ser manifestada en mi vida si creo verdaderamente en el Señor Jesucristo como mi Salvador. 

Ahora, por favor no me mal entienda: Yo no implico en ningún sentido de la palabra que nuestra relación salvadora con Dios es dependiente en cualquier cosa que hacemos como cristianos, es decir en que hacemos esto o sea aquello, o no hacemos esto o sea aquello. No, ¡es basado únicamente SÓLO en Jesucristo, SÓLO por Gracia, y SÓLO mediante la Fe! Pero como veremos que creer en Jesucristo implica más que solamente el "asentimiento intelectual" a las verdades “del evangelio de la gracia de Dios" (Hechos 20:24). Eso, amados, es lo que temo es el peligro en que se encuentran multitudes de cristianos profesos en las iglesias porque ellos "creen". Quizás en su niñez asistieron a la Escuela Dominical, al Catecismo, o a alguna clase de Biblia, y han aceptado lo que ellos han oído ser verdad y han "creído". Luego hay ésos que han hecho "una decisión para Cristo" en responder a la invitación del altar que es practicada generalmente en muchas iglesias y ahora ellos "creen". Pero ¿es esto lo que el apóstol Pablo significó cuando dijo, “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú” (Hechos 16:31)? 

Cualquier estudio serio de las Escrituras nos mostrará que la fe salvadora implica mucho más que simplemente "creer"; y eso siendo el caso, sería para nuestro beneficio en saber lo que verdaderamente significa “creer en el Señor Jesucristo” y ser salvo. Así que, con eso en cuenta, vamos a considerar lo que el apóstol Pedro nos está diciendo en que debemos de “procurad tanto más hacer firme nuestro llamamiento y elección” (2 Pedro 1:10) si reclamamos ser cristianos. Desde el principio, esta exhortación lo hace muy claro que no debemos de tomar nuestra profesión de fe como creyentes del Señor Jesucristo de por supuesto. A través de las Escrituras, somos advertidos acerca de ser presuntuosos y de asumir simplemente porque ya "creemos". El apóstol Pablo también nos advierte que cristianos profesos pueden “creer en vano” (1 Corintios 15:2); y no se olvide de ésos a quienes el Señor Jesús les dijo que Él “nunca os conoció” (Mateo 7:23) aunque ¡ellos profetizaron, echaron fuera demonios, y hicieron muchos milagros en Su Nombre (v.22)! ¿No consideraría usted a estos individuos de ser "creyentes" y todavía están perdidos? Oh, ¿cuántos están en las iglesias que "creen en Jesús" y por supuesto lo están sirviendo y todavía están perdidos? 

Creo que una de las razones trágicas muchos son engañados acercas de su relación con Dios en Jesucristo es porque no han “aprendido así a Cristo” (Efesios 4:20), es decir, ellos no han aprendido la verdad de lo que significa de ser un seguidor de Cristo; y esto porque no "lo han oído (como predicado por Sus siervos), y haber sido por Él enseñados (por Su Espíritu) de cómo la verdad está en Jesús” (v.21). Para entrar en una relación salvadora con Él uno tiene que oír la verdad de la Palabra de Dios para saber lo que es de creer en Su Hijo; porque la fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). Además, esta fe que viene por oír la Palabra de Dios (que “es verdad” [Juan 17:17]) trae al oyente a la “salvación, por la santificación del Espíritu y la fe en la verdad (2 Tesalonicenses 2:13). Por lo tanto, amados, la necesidad absoluta para uno que ha hecho una profesión de fe en Jesucristo de continuar en la verdad; de otro modo, su "creer en Jesús" puede ser fundada en arena hundimiento, y al fin de todo, su "fe" se disipará como la niebla con el calor del sol creciente. Sigue, entonces, que necesitamos de asegurar nuestra relación con Dios; y esto únicamente en la base de que Él “nos hizo aceptos en el Amado” (Efesios 1:6), es decir, en Su Hijo, el Señor Jesucristo. 

Ahora, nuestro texto nos dice que debemos de “procurad tanto más hacer firme nuestro llamamiento y elección”, es decir literalmente, “utilizar la velocidad (eso es, hacer el esfuerzo, sed pronto o diligente) para hacer la invitación y la selección en cuanto a ti estable” (Diccionario griego de Strong’s). En estas pocas palabras, amados, hay un par de doctrinas fundamentales de “la una fe que ha sido una vez dada a los santos” (Efesios 4:5; Judas v. 3) que son muy raramente, si de todo, oído del púlpito o en la clase en estos días degenerados de la apostasía. Tendría que decir que el cristiano profeso promedio no sabe nada acercas de ser llamado y elegido por Dios para la salvación; y si por casualidad, han oído algo acerca de estas doctrinas; es probablemente muy superficial y contradictorio a la verdad de la Palabra de Dios. Pero es el llamamiento de Dios y Su elección que asegura nuestra salvación; porque como Jonás dice, “la salvación pertenece a Jehová” (2:9). Además, el apóstol Pablo lo pone de esta manera: “Porque (Dios) a Moisés dice: Tendré misericordia, del que yo tenga misericordia; y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia (Romanos 9:15, 16). 

Pero permíteme a este punto insertar lo siguiente: Puedo creer que habrán algunos que leerán estas palabras y quizás sentirse desalentado, o aún confusos, porque hasta ahora ellos han creído que para ser un cristiano es simplemente "creer en Jesús". A ellos puedo decirles: Es verdad que la vida cristiana verdadera es una de fe (Romanos 1:17; Habacuc 2:4; Gálatas 3:11; Hebreos 10:38); no obstante, “es por la fe, para que sea por gracia” (Romanos 4:16); y es esa gracia que nos llevará hasta al fin para que puédanos “obtener la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna” (2 Timoteo 2:10). Todavía, desde del momento en que “creímos en el Señor Jesucristo” debemos de “perseverar en la doctrina de los apóstoles” (Hechos 2:42) para que seamos “nutridos en las palabras de la fe y de la buena doctrina” (1 Timoteo 4:6). Son estas verdades gloriosas de las doctrinas fundamentales “del evangelio de la gracia de Dios” (Hechos 20:24) que solidifican nuestra certeza de la salvación. Por el otro lado, si no tenemos el conocimiento de ellos; y para ahora, del llamamiento y de la elección de Dios con respecto a nosotros, ¿cómo podemos justificar nuestro "creer en Jesús" de ser verdad si yo no puedo decir que Dios me ha llamado (2 Timoteo 1:9) y elegido para salvación (2 Tesalonicenses 2:13)? Seguramente, estas verdades harán por lo menos dos cosas: Ellas confirmarán su salvación en Jesucristo; o ellas revelarán que todo lo que tienes es una profesión de fe, pero no una posesión de la fe que cree verdaderamente en Jesucristo para la salvación. ¿No querría usted saber la verdad de su relación con Dios en Jesucristo AHORA antes que sea demasiado tarde?

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Ahora, consideraremos las dos doctrinas que tienen que ver con Asegurar Su Relación Con Dios; que son mostrados por nuestro texto: “Procurad tanto más hacer firme vuestro llamamiento y elección”. Veremos que nos mostrarán que para tener una relación salvadora con Dios y verdaderamente conocerle en una manera íntima y personal implica más que sólo simplemente decir, "Yo creo en Jesús"; o yendo al frente para hacer una "decisión para Cristo". Como dije antes, "creer en Jesús" es más que simplemente sólo consentir a la verdad del Señor Jesucristo y Su Evangelio; porque hay un "creer en Jesús" que no es una fe salvadora en Él. Refiérase a Lucas 4:34; 8:28; o como lo pone Santiago 2:19: “Tú crees que hay un Dios; bien haces; también los demonios creen y tiemblan” (la misma palabra griega – "pisteuo"). Por lo tanto, "creer en Jesús" no es garantía de la fe salvadora a menos que sea respaldada con la Palabra inerrante de Dios. Aquí es donde veremos que el Llamamiento y la Elección son verdades esenciales de la Fe salvadora en el Señor Jesucristo.

Pero permíteme explicar aún más esto en caso de que quizás haya alguien que mal entienda lo que digo. Yo no estoy diciendo que uno tiene que ser doctrinalmente correcto (hasta cierto punto) para creer verdaderamente en el Señor Jesucristo para ser salvo. De hecho, al momento de salvación, el creyente arrepentido quizás sea totalmente ignorante de las doctrinas del Llamamiento y Elección de Dios; y todavía ser salvo porque la fe salvadora es fijada sobre el Señor Jesucristo y el Evangelio, que es “que Cristo murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15:3. 4). Pero el nuevo converso no ha de quedarse ignorante de las verdades gloriosas “del evangelio de la gracia de Dios” (Hechos 20:24); porque ellos han de “desear, como niños recién nacidos, la leche no adulterada de la palabra, para que por ella crezcáis; si es que habéis gustado la benignidad del Señor” (1 Pedro 2:2, 3). Esto, por supuesto, incluye en ser “nutrido en las palabras de la fe y de la buena doctrina (1 Timoteo 4:6); de otro modo, ellos podrían haber “creído en vano” (1 Corintios 15:2) en el evangelio que salva (vv.1, 2). Por lo tanto, es de la importancia suprema para el nuevo creyente profeso de obtener una base doctrinal sólida para saber, no sólo en "Quien" ellos creen, pero también en lo “Que" ellos creen. 

Yo sé que en este tiempo y edad, hay aquellos que piensan es ser muy noble decir, "Yo no predico doctrina, sino sólo a Cristo"; o reclaman que la doctrina divide en vez de traer a los "cristianos" en unidad. A tales, sólo les digo, si usted no predica la doctrina; y por "doctrina", yo significo las doctrinas Bíblicas, ¿cómo podemos diferenciar si usted no “predica otro Jesús”, o tiene “otro espíritu” y trae “otro evangelio” de que el apóstol Pablo advierte (2 Corintios 11:4), si usted no predica la doctrina? Usted quizás sólo le dirá a otros en "Quién" creer, pero ¿"Que" han de creer? ¡Parece que usted se ha olvidado que el Evangelio que salva consiste de las doctrinas de la Persona del Señor Jesucristo y del plan de salvación de Dios desde el principio hasta al fin! Considere muy gravemente con lo que el apóstol Pablo exhorta a Timoteo en su primera epístola a él: Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello; pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren(4:16). Para hacer de otro modo, es de apostatar; por que es la apostasía, sino de "caerse" de las doctrinas verdaderas “del evangelio de Cristo” que “es el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Romanos 1:16); cuál salvación viene a aquellos a quienes “Dios…haya escogido desde el principio para salvación, por la santificación del Espíritu y la fe en (o, de) la verdad(2 Tesalonicenses 2:13).

Otra cosa, es verdad que la doctrina divide; y ¡esa es la razón que tenemos tantas "iglesias" diferentes y denominaciones! Sin embargo, somos responsables en enseñar y predicar la doctrina al pueblo de Dios; y esto es mostrado muy claro en Efesios 4: “A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos en la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error. Antes hablando la verdad en amor, crezcamos en todas las cosas, en Aquél que es la cabeza, en Cristo; de quien todo el cuerpo bien ligado entre sí, y unido por lo que cada coyuntura suple, conforme a la eficacia y medida de cada miembro, hace que el cuerpo crezca para la edificación de sí mismo en amor” (vv.12-16). Note que la doctrina es la base para la fe y la práctica y para la comunión en Jesucristo para el cristiano; y donde esto no es verdad, ¡habrá las divisiones simplemente porque las doctrinas que sostenemos hacen la diferencia! 

Esto, por supuesto, será mostrado por lo que enseñamos con respecto a las doctrinas del Llamamiento y la Elección de Dios, de lo que el apóstol Pedro se refiere en nuestro texto. No obstante, la seriedad de Asegurar Su, o Nuestra, Relación con Dios lo hace imprescindible que sepamos y comprendemos lo que estas doctrinas significan; especialmente debido al peligro del "creerísmo fácil" de hoy; y que yo, o cualquier otro cristiano debemos tener el amor y concernir para el bienestar eterno de cualquier cristiano profeso para asegurar que ellos estén en la fe; o como el apóstol Pablo exhorta a los creyentes de Corinto: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿No os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que seáis reprobados?” (2:13:5). Note que “la fe” aquí no es simplemente por la cual creemos, sino lo que creemos; es decir las doctrinas del “una fe” (Efesios 4:5), por las cuales debemos “unánimes combatir juntos” (Filipenses 1:27). Por lo tanto, lo que el apóstol Pedro nos dice es que necesitamos comprender lo que es el Llamamiento y la Elección de Dios; de otro modo ¿cómo podemos "procurad tanto más hacerlas firme” para nosotros? 

Además, es también muy importante que hagamos la conexión con las palabras anteriores de nuestro texto; y con las siguientes palabras. Note que es dicho: “Por lo cual, hermanos”; o "Consecuentemente más en un grado mayor, hermanos…" En otras palabras, en consecuente de lo que es dicho antes, debemos, en un grado mayor de concierne por nuestra salvación, utilizar la velocidad para asegurarnos de nuestro Llamamiento y Elección de Dios, es decir ser pronto y serio para ello. Eso significa que no debemos de tomarlo de por sí sino de basarlo en la base sólida de la Palabra de Dios; porque es sólo allí que podemos hacerlo “firme” o "estable", o inmovible. Note las siguientes palabras de nuestro texto: “Porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás”; o literalmente, "la razón es que si haces estas cosas, tú en absoluto nunca tropezarás jamás, es decir fallaras de la salvación". Por lo tanto, amados, “estas cosas” de las cuales Pedro se refiere son de las que los vv.3-9 nos dice han de ser encontradas en la vida del creyente; y ellas son las “cosas mejores…que acompañan la salvación” (Hebreos 6:9); y consecuentemente, ellas afirman nuestro Llamamiento y Elección de Dios, no simplemente porque "creemos en Jesús" o hicimos alguna "decisión para Cristo" u oramos lo que es llamado comúnmente la "oración del pecador", sino porque “como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de Aquél que nos ha llamado a gloria y virtud; por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas fuésemos hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo por la concupiscencia” (1 Pedro 1:3, 4). Pero como veremos, la certeza de nuestra fe salvadora en el Señor Jesucristo será solidificada por nuestro Llamamiento y Elección por Dios a esta fe en Su amado Hijo, quien vino a salvar “a Su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21). ¡Aleluya!

Ahora, antes de tratar más directamente con las doctrinas del Llamamiento y la Elección de Dios, permíteme dar una palabra de consolación y ánimo al hijo de Dios que quizás esté en mucha duda y temor acercas de su relación con Él. Por supuesto, hay tiempos que cristianos verdaderos quizás no tengan la certeza plena de fe con respecto a su salvación; y de hecho, quizás experimenten a lo que Isaías se refiere en el capítulo 50:10 – “¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz. Por alguna razón, aunque ellos tienen verdaderamente un temor de Dios y son obedientes al Señor, todavía ha sido su suerte de andar en tal oscuridad que previene la luz de alcanzarlos. Parece que su Dios los ha abandonado y no pueden ver Su rostro; y no tienen los consuelos y alegrías de una relación cercana con su Salvador. Las razones pueden ser muchas; inclusive los malentendidos de las doctrinas profundas de Su Palabra. Yo sé que ellas pueden causarnos de cuestionar nuestra fe en preguntarnos, "¿Verdaderamente Dios me ha llamado a ser Suyo"? o "¿Cómo puedo estar seguro que en verdad soy uno de Sus elegidos?" Tales preguntas, temo, vienen porque muchas veces un hijo de Dios no ha sido enseñado las verdades maravillosas del evangelio de la gracia de Dios. Pero cualquier que sean las razones, tome a Dios en Su Palabra: “Confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios”. Por lo tanto, amados, no mira sólo a las doctrinas simplemente como doctrinas, sino las doctrinas que revelan la grandeza de la Gracia Libre y Soberana de nuestro Dios que nos es dada en Su Hijo precioso, el Señor Jesucristo; y usted encontrará que disipará toda oscuridad con Su Luz gloriosa; porque “en (Su) luz veremos la luz” (Salmo 36:9); porque “el principio (o, abertura) de (Sus) palabras alumbra; hace entender a los simples” (119:130). Amén.

(Será Continuado)