LA DOCTRINA DE LA DEPRAVACIÓN TOTAL DEL HOMBRE

La Soberanía de Dios "demanda" la Responsabilidad del Hombre. Es decir, porque Dios es Soberano, Él tiene todo derecho de "demandar" la Responsabilidad del Hombre á Él simplemente en la base de que Él es su Creador; y como tal Él puede ordenar lo que hacer y lo que no hacer. Sé que para algunas personas, incluyendo cristianos, esto quizás suene demasiado duro; no obstante, somos recordados que "tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y le puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto comerás; Mas del árbol de ciencia del bien y del mal no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás” (Génesis 2:15-17). Luego más adelante somos recordados que “el fin de todo el discurso oído es este: Teme á Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre(Eclesiastés 1:20); y que somos "inexcusables" por nuestra desobediencia (Romanos 1:20).

Pero debido a la Caída del Hombre en el Huerto de Edén, él ha llegado a ser totalmente incapaz de obedecer a Dios y mantener Sus mandamientos; así que aunque Dios sea todavía Soberano y el Hombre es todavía Responsable á Dios, mas porque el hombre esta ahora espiritualmente muerto en el pecado, el hombre no puede, y no tiene deseo á, obedecer a Dios, para servirle, para vivir para El, para amarle, y de hacer nada para agradarle. Toda facultad, y la constitución entera, del Hombre esta ahora bajo el poder del pecado de modo que su naturaleza es sólo pecaminoso hasta al punto que “la intención de la carne (la naturaleza pecaminosa) es enemistad contra Dios; porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede. Así que, los que están en la carne (la naturaleza pecaminosa) no pueden agradar á Dios" (Romanos 8:7, 8). El hombre es depravado totalmente en su ser entero, de modo que no hay absolutamente nada en el todo del hombre que es exento del pecado. Esto veremos al progresar por este estudio.


Ahora, ¿qué queremos significar por la Depravación Total de Hombre? Bueno, simplemente esto como indicado antes: Toda facultad, y la constitución entera, del Hombre, esta ahora bajo el poder del pecado de modo que su naturaleza es sólo pecaminosa de modo que todo lo él puede hacer es el pecado, por mucho que sea moral o religioso. Pero entiende esto, que aunque el hombre sea depravado totalmente en su naturaleza, 1)  esto no significa que él es incapaz de hacer aquello lo que es moralmente bueno en el nivel horizontal, es decir, en una relación de hombre a hombre. Pero en una relación de hombre a Dios "no hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno" (Romanos 3:12). También, 2) no significa que el hombre es tan malvado como el diablo o como cualquiera de los demonios (aunque parezca que hay ésos que parecen ser tal); no obstante, el hombre puede ser muy malo y malvado hasta cierto punto, mientras algunos pueden ser peores que los otros. Pero cuando Dios mira la humanidad se dice que “Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Por ver si había algún entendido, Que buscara á Dios. Todos declinaron, juntamente se han corrompido: No hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno" (Salmo 14:2, 3). Además, 3) no significa que el hombre no puede llegar a ser religioso, profesar aún la cristiandad. De hecho, podemos decir que hay muchos en las iglesias que están todavía en su naturaleza totalmente depravada que se pueda decir de ellos que tienen una "apariencia de piedad (es decir, de la cristiandad), mas habiendo negado la eficacia (de la vida de Cristo Jesús) de ella” (2 Timoteo 3:5) y " profésense conocer á Dios; mas con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados para toda buena obra" (Tito 1:16). Por supuesto, podríamos decir más con respecto al significado de la Depravación Total del Hombre, pero permitimos que sea suficiente para ahora.


Vamos a considerar algunas Escrituras que demuestran claramente la Depravación Total del Hombre: Primero, miraremos a Génesis 6:5 – " Y vio Jehová que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal". Note lo que Dios vio en la humanidad que era la razón por la abundancia de la "maldad" y la "depravación" en la tierra; y era " que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal". Literalmente, significa "que cada, cualquiera, todo, lo entero de todas las concepciones, o los propósitos de las artimañas, es decir las intenciones y los planes del corazón eran meramente malos o perversos el día entero, es decir, cada, cualquiera, y todo el día". Eso, amado, es verdad de cada individuo que nace en este mundo, con la excepción del Señor Jesucristo. El hombre no tiene que ser enseñado a cómo pecar: Ellos pecarán a causa de lo que ellos son desde la concepción. David dice: "He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre" (Salmo 51:5). Por eso Dios puede decir del hombre: "Enajenáronse los impíos desde la matriz; Descarriáronse desde el vientre, hablando mentira” (58:3); y en Isaías Él dice: "Porque sabía que desleal habías de desobedecer, por tanto te llamé rebelde desde el vientre" (48:8). Entonces porque "engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso" (Jeremías 17:9), lo siguiente saldrá de él como el Señor Jesús mismo nos dice: "Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, Los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, las desvergüenzas, el ojo maligno, las injurias, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre” (Marcos 7:21-23).


No hay ninguna exención cualesquiera de esta depravación terrible y total del hombre, sino como notado antes que sólo el Señor Jesucristo como Hombre no nació con una naturaleza pecadora; pero por el otro lado, cada uno de nosotros somos acusados de una maldad total que si no era por la Gracia Libre y Soberana de Dios, absolutamente no hubiera esperanza para cualquiera de nosotros, ¡no importa qué religioso o moral pretendemos de ser! El apóstol Pablo nos dice en capítulo 3 de Romanos: "Porque ya hemos acusado á Judíos y á Gentiles, que todos están debajo de pecado. Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque á Dios; Todos se apartaron, á una fueron hechos inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno: Sepulcro abierto es su garganta; Con sus lenguas tratan engañosamente; Veneno de áspides está debajo de sus labios; Cuya boca está llena de maledicencia y de amargura; Sus pies son ligeros á derramar sangre; Quebrantamiento y desventura hay en sus caminos; Y camino de paz no conocieron: No hay temor de Dios delante de sus ojos" (vv.9-18). No hay manera de escapar esta verdad humilladora y marchitadora de la soberbia que "todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento" (Isaías 64:6). De hecho, según este mismo profeta él nos dice que Dios dice de nosotros: "Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa ilesa, sino herida, hinchazón y podrida llaga: no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite" (1:6). Tenemos que gritar con los leprosos, "¡Inmundo! ¡Inmundo!" (Levíticos 13:5).


Quizás algún lector se ofenderá con lo anterior, reclamando que esto no es tal con ellos; especialmente si se comparan a sí mismos con otros. Es verdad, quizás seas capaz de decir con el Fariseo, quien
en pie “oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; Ayuno dos veces á la semana, doy diezmos de todo lo que poseo" (Lucas 18:11, 12). Otros quizás te vean como una persona muy "buena" y moral; y quizás "un cristiano muy bueno"; pero, no estamos estudiando acercas de lo que el hombre dice qué somos, pero lo que Dios dice lo qué somos; y eso es que somos pecadores totalmente depravados delante de Él; y ¿saben qué? No le podemos engañar; porque, “¿No demandaría Dios esto? Porque él conoce los secretos del corazón" (Salmo 44:21). Por el otro lado, cuando Dios nos muestra lo que somos ante Él, eso nos llevará a una urgencia de buscar el perdón de Dios por nuestra maldad, que es ejemplificado por el publicano: "Mas el publicano estando lejos no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que hería su pecho, diciendo: Dios, sé propició á mí pecador" (Lucas 18:13). Son solos aquellos que buscan una operación de corazón de Dios, que pueden ser librados de su Depravación Total y de las consecuencias de ello. Por eso es de la importancia suprema que sabemos lo que somos ante Dios porque es aquel con la lepra incurable del pecado que vendrá para ser limpiado: "He aquí un hombre lleno de lepra, el cual viendo á Jesús, postrándose sobre el rostro, le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Entonces, extendiendo la mano, le tocó diciendo: Quiero: sé limpio. Y luego la lepra se fué de él" (Lucas 5:12, 13). Por eso es por qué la Muerte Expíadora y la Resurrección del Señor Jesucristo es LA UNICA ESPERANZA para un pecador Totalmente Depravado.

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A continuar, es muy importante que tenemos presente que tratamos con el estado y la condición espirituales del hombre; y la razón que debemos hacer eso es porque somos tan propensos a tratar de racionalizar lo qué el hombre es como pecador.

Hay una tendencia, aunque creemos y confesamos que el hombre es un pecador, mas porque el hombre puede ser una persona muy moral, e incluso religioso, como indicado antes, para reclamar que hay algún "bien" en el hombre, y así que es capaz de hacer alguna "rectitud" que lo justificará ante Dios. Que esto es verdad es probado por lo que muchas religiones y por algunos en la cristiandad creen y enseñan con respecto a esto. Es decir, ellos reclaman que a pesar de ser pecadores, el hombre no ha caído hasta el punto que ellos son totalmente incapaces de hacer algo para su eterno bien; y así que ellos insistirán que el hombre pecador pueda trabajar, y debe de trabajar para su salvación. Por lo tanto, ellos dicen, la prueba de esto son las "buenas obras" que cualquiera hace, incluso si ellos no sean un cristiano. Pero, ¿qué ha dicho Dios acerca del hombre en cuanto a Él?

Previamente hemos mirado a varias Escrituras que prueban la Depravación Total del Hombre; y por supuesto, por la Depravación Total del Hombre significamos que cada facultad y la constitución entera del Hombre está bajo el poder del pecado de modo que su naturaleza es totalmente pecaminosa de manera que "todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento" (Isaías 64:6) y todas nuestras vidas consiste en añadir "pecado á pecado" (30:1). Sé que habrá ésos que se opondrán vehementemente á esta verdad porque o ellos creen que el Hombre nace sin una naturaleza pecadora, o el Hombre nace con un "libre albedrío" que los permite a escoger entre pecar y no pecar. Eso, por supuesto, es negar el obvio; porque si el Hombre es tal como ellos fingen que el Hombre es, ¿por qué peca el Hombre? ¿Por qué, entonces, no se queda el Hombre "impecable" si ellos nacen sin una naturaleza pecadora; o por qué no "escogen" de parar el pecar para su bien? La respuesta es muy clara: Hay un poder en el Hombre que no sólo lo previene de no pecar, pero también lo hace pecar; y ese poder es ningún otro que el PECADO que ha corrompido totalmente su naturaleza.


Ahora, habiendo dicho eso, vamos hacer algunas declaraciones con respecto a esta doctrina; y en hacer esto, que seamos capacitados a ver no sólo nuestro estado desesperado, pero también nuestra incapacidad total para hacer algo acerca de ello, si no por la Gracia Libre y Soberana de Dios que nos es dada en Su Hijo precioso, el Señor Jesucristo. También, que le agrade al "Dios de toda gracia" (1 Pedro 5:10) mostrarnos que toda nuestra esperanza de salvación reposa y depende absolutamente SOLO en Él para que nuestra “fe y esperanza sea en Dios" (1:21). Es sólo como nos vemos por la luz de la Palabra Santa de Dios que podemos ver nuestra necesidad desesperada, no sólo de la Gracia de Dios, pero también de Alguien quien verdaderamente nos puede salvar. La doctrina de la Depravación Total del Hombre nos mostrará, entonces, que si deberemos ser librados del Amor del Pecado, de la Pena del Pecado, del Poder del Pecado, y finalmente de la Presencia del Pecado (La Salvación Cuádruplo de Arturo W. Pink), tenemos que apartar la mirada de nosotros mismos y ponerla en Aquél quien es "grande para salvar" (Isaías 63,1).


La primera declaración que hacemos de esta doctrina es que no es simplemente que el Hombre ha caído a un cierto punto y todavía esta colgando de un hilo de la destrucción total. No, el Hombre ha caído totalmente en el pecado; y debido a esto, TODO del Hombre es caído que absolutamente no hay alguna cosa del Hombre que es exento de la Depravación Total. Cada uno y cualquiera de nosotros nace en esta condición, no sólo porque hemos sido concebidos en el pecado (Salmos 51:5), pero también "por la desobediencia de un hombre (es decir, Adán) los muchos (de la raza humana) fueron constituidos pecadores" (Romanos 5:19). En otras palabras, a causa del pecado de Adán toda la raza humana se colocó permanentemente en lugar, o designado, como pecadores. Toda la moralidad, la religión, la educación, o las filosofías no nos pueden levantar de nuestro estado caído una jota. En nuestro estado natural como nacido en este mundo todos nosotros estamos en el fondo en el hoyo de la corrupción, de modo que cuando Dios mira hacia abajo sobre la raza humana Él ve que “todos declinaron, juntamente se han corrompido: No hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno” (Salmos 14:3).


En el segundo lugar, declaramos que la Depravación Total del Hombre muestra que el Hombre está espiritualmente muerto, es decir, no tiene vida espiritual de todo porque él esta “ajeno de la vida de Dios" (Efesios 4:18). Es decir, el Hombre ya no más participa de la Vida de Dios y está enajenado de ella a causa del pecado. Por eso se dice del hombre natural al nacer en este mundo como estando "muerto en delitos y pecados" (2:1,5). Como tales, todos nosotros somos "abortos" espiritualmente de la matriz porque el espíritu de la vida que fue dada a Adán se perdió cuando él pecó, y de eso al momento de la concepción nosotros estamos muertos en el pecado. Entonces, eso quiere decir que estando espiritualmente muerto, todo lo que sale de nosotros es nauseabundo y ofensivo a Dios; porque,  "¿Quién hará limpio de inmundo? Nadie" (Job 14:4). Sí, se puede decir de nosotros como el Señor Jesús dijo a las personas religiosas en Su día: "Sois semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la verdad, se muestran hermosos, mas de dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad" (Mateo 23:27). ¡Eso es lo que significa estar espiritualmente muerto!


En la tercera declaración que hacemos de la Depravación Total del Hombre es que el Hombre odia a Dios y no quiere nada que ver con Él. Ahora, es verdad que el Hombre en su estado natural quizás sea religioso, como eso es muy obvio, y reclamar que él ama a su "dios", pero la Palabra de Dios nos dice diferentemente; porque Romanos 1:30 dice que el Hombre por su naturaleza pecadora es "aborrecedor de Dios" (Romanos 1:30), y "dicen pues á Dios: Apártate de nosotros, Que no queremos el conocimiento de tus caminos. ¿Quién es el Todopoderoso, para que le sirvamos? ¿Y de qué nos aprovechará que oremos á él?” (Job 21:14,15). Es imposible para el Hombre en su estado natural, el cual es depravado totalmente, "amar…al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente, y de todas tus fuerzas" (Marcos 12:30). Debido a nuestra naturaleza pecadora, no hay amor para Dios en nosotros para amarle; y por supuesto, no hay un deseo en nosotros para servirle y para vivir para El. Si puedo ser bravo en decir esto: Somos como "el necio" que "dijo…en su corazón: No hay Dios" (Salmos 14:1); o como ésos en Salmos 10:4 – "El malo, por la altivez de su rostro, no busca á Dios: No hay Dios en todos sus pensamientos".


Pero luego en la cuarta declaración que hacemos es que el Hombre en su Depravación Total está en la esclavitud del pecado; porque “todo aquel que hace pecado, es siervo (esclavo) de pecado" (Juan 8:34). Compare Romanos 6:20. Es decir, el Hombre es un esclavo del pecado, y el Pecado es su amo. Esto significa que el TODO del Hombre está bajo su poder; por lo tanto, no hay una parte del Hombre que pueda reclamar de ser libre de sus cadenas, y como tal no es "libre" para hacer cualquier otra cosa que pecar. ¡Qué expresión horrible de nuestra condición es la de Isaías 64:6,7 donde leemos que "todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Y nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para tenerte…”! ¡Pero lo que es peor es que no podemos librarnos no nosotros mismos de esta esclavitud! ¡Así como un esclavo es totalmente atado a su amo, así somos nosotros como pecadores totalmente atados á pecar!


En el quinto lugar, declaramos que la Depravación Total del Hombre nos hace "del mundo" (compare Juan 17:6); y a causa de eso amamos "al mundo," y "las cosas que están en el mundo" (1 Juan 2:15) y andamos "conforme á la condición de este mundo" (Efesios 2:2). Ahora, el "mundo" aquí no significa en el sentido físico perteneciendo como al globo terrestre y todos sus habitantes, inclusive la raza humana como tal, si no a ese "sistema" que es opuesto a Dios y en contraste directo al cielo. Cuándo nosotros nacemos en este mundo, no sólo somos en el sentido físico, pero también nosotros lo entramos como enemigos de Dios; porque como dice Santiago 4:2 que "la amistad del mundo es enemistad con Dios". Ya ven, en nuestro estado natural NO somos ciudadanos del Reino de Dios y del cielo. Nuestra ciudadanía es de este mundo, y nuestra lealtad y los deseos son para él. Nosotros lo defenderemos con toda nuestra alma y estaremos dispuestos a perderlo para ganar el mundo. Compare Mateo 16:26. ¡El TODO del Hombre es engranado a esa meta, inclusive su voluntad!

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La próxima observación que hacemos con respecto a esta doctrina es la verdad humillante de la Inhabilidad Total del Hombre que es inherente a la doctrina de la Depravación Total del Hombre. Esto debe ser así porque ya que el TODO del hombre que consiste de cada facultad que el hombre tiene es depravado totalmente debido al poder del pecado; y por lo tanto, el hombre está bajo el control total del pecado y así que es incapaz de hacer algo acerca de ello, o de hacer cualquier cosa contrario al pecado. Eso es porque la naturaleza del hombre es pecaminosa y puede sólo hacer lo que es según su naturaleza. Aún su tal-llamado "libre albedrío" del cual muchos se jactan es sólo "libre" a su naturaleza pecaminosa. En otras palabras, el albedrío y cada otra de las facultades del hombre es "libre" para hacer cualquier cosa que él escoge, pero él puede sólo "escoger" lo que es compatible y agradable a su naturaleza pecaminosa. Esto es lo que quiere decir Job cuando pregunta, "¿Quién hará limpio de inmundo? Nadie" (14:4). Para ponerlo de esta manera: ¿Qué puede producir el pecador sino el pecado porque no hay nada más que él puede sacar de su suciedad; porque "no hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno" (Romanos 3:12), ¡absolutamente ninguna persona! Jeremías agrega aún más: “¿Mudará el negro su pellejo, y el leopardo sus manchas? Así también podréis vosotros hacer bien, estando habituados á hacer mal" (13:23). La imposibilidad de un pecador en poder hacer lo bueno en contrario de su naturaleza pecaminosa es probada por el hecho que uno no puede cambiar el color de su piel, como ni como un leopardo puede cambiar sus manchas a las rayas de un tigre.

"¡Espera un minuto! ¿Estas diciendo que todo lo que hacemos, incluyendo cualquier "bien" que hacemos, es pecaminoso?" ¡Sí, sí, SI! Eso es lo que la Palabra de Dios nos dice. Note lo que Isaías nos dice en el capítulo 64, el verso 6: "Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia", es decir ¡todos nuestros "actos justos" están mugrientos! De hecho, el Señor Jesús dirá a ésos que profesan ser "cristianos", pero no eran, que esas cosas que ellos hicieron en Su Nombre eran "obras de iniquidad" porque nunca los conoció que ellos eran de Su propio (Mateo 7:21-23). Ya ves, todo que pensamos, y todo que decimos, y todo que hacemos, viene de un “corazón” que "engañoso es…más que todas las cosas, y perverso" (Jeremías 17:9); y que "de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, las desvergüenzas, el ojo maligno, las injurias, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre" (Marcos 7:21-23). Otra vez, esto es así porque nuestra Depravación Total en nuestro estado natural e irregenerado nos ha dado una Inhabilidad Total para hacer lo que es bueno y complaciente a Él quien es "limpio…de ojos para ver el mal, ni puede ver el agravio” (Habacuc 1:13). No hace ninguna diferencia cuán religioso somos ni qué morales quizás pensamos que nos comportamos; todavía no podemos hacer nada que nos recomendará ni nos hace atractivo a Dios, y así que tendremos que confesar con Job, "He aquí que yo soy vil” (40:4).

Vamos a considerar algunas cosas de la Inhabilidad Total del Hombre para que si le complace a Dios de Su gracia y misericordia de mostrarnos cuán desesperados y sin esperanza estamos aparte de Él haciendo aquello lo que nosotros no podemos hacer, nos traerá a nuestros rostros como al publicano que "no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que hería su pecho, diciendo: Dios, sé propició á mí pecador" (Lucas 18:13). Eso, amado, es la maravilla "del evangelio de la gracia de Dios" (Hechos 20:24); porque Dios ha enviado a Su amado Hijo "á buscar y á salvar lo que se había perdido" (Lucas 19:10) simplemente porque "no hay quien busque á Dios" (Romanos 3:11) “y no quieren venir á (Jesús), para que tengan vida" (Juan 5:40). ¡Eso, mis queridos amigos, es la terribilidad de la Depravación Total del Hombre, no sólo que somos pecadores pervertidos totalmente delante de Dios, pero también que somos totalmente incapaces de hacer algo acercas de ello si somos dejados a nosotros mismos! No me importa qué tanto uno haga en cuanto del ídolo del Libre Albedrío del hombre soberbio, si no es de la Gracia Libre y Soberana de Dios, no hay absolutamente ninguna esperanza de todo para que uno sea salvado. Esto será mostrado por las consideraciones siguientes que hacemos de esta doctrina…..

1. Consideramos primero que el Hombre en su pecado esta "espiritualmente muerto", es decir "muerto en pecados" (Efesios 2:5), que nos causa estar "ajenos de la vida de Dios" (4:18). Para uno estar muerto simplemente significa estar vacío de la vida; por lo tanto, concluimos que para uno estar muerto en el pecado es estar vacío de la vida de Dios. Eso siendo el caso, un pecador espiritualmente muerto, aunque vivo físicamente, es incapaz de hacer algo "espiritual" hacia Dios. Imagínese a una persona muerta delante de usted: ¿Qué pueden hacer ellos de su propio para regresar a la vida? ¡Absolutamente nada! Lo mismo es para una persona muerto en pecado: Ellos están vivos físicamente y pueden leer la Biblia, ir a la iglesia, e incluso "intelectualmente razonar" la Palabra de Dios, mas están todavía incapaces de responder "espiritualmente" porque carecen "del Espíritu de vida en Cristo Jesús" (Romanos 8:2).

2. Entonces, sigue que porque el Hombre esta espiritualmente muerto ellos están todavía en su estado natural en el cual fueron concebidos y con el cual nacieron. En otras palabras, este estado natural significa simplemente que el Hombre nace espiritualmente muerto y sin la vida de Dios en ellos. De hecho, aún cuando los padres son creyentes renacidos y son morados por el Espíritu Santo de Dios, ellos no pueden transferir la Vida de Dios a sus niños. Por eso se puede decir verdaderamente de los niños que ellos "se enajenaron…desde la matriz; se descarriaron desde el vientre, hablando mentira” (Salmo 58:3) y pueden ser llamados "rebeldes desde el vientre" (Isaías 48:8). Así que, mientras tanto que el Hombre se queda en este estado natural, lo que 1 Corintios 2:14 dice es verdad de ellos: "Mas el hombre animal (natural) no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente”.

3. Pero ahora considere que hay un "no querer" en el hombre pecador en venir a Jesucristo aunque ellos quizás sean muy religiosos. En Juan 5:40 el Señor Jesús dijo a los judíos, "Y no queréis venir á mí, para que tengáis vida". Note que Cristo dice a estos individuos que ellos han "determinado" de "absolutamente no" "venir" a Él para el "propósito" de "agarrarse" de la vida en El, o de El. También, ¡se puede decir que en venir a Cristo "resultará" de ser hechos vivos en El! Pero el Hombre en su estado natural espiritualmente muerto "no" viene a Jesucristo para la Vida simplemente porque ellos "no" vienen si son dejados a que ellos "hagan una decisión para Cristo", ¡como comúnmente es practicado hoy en día! Lo qué el Señor Jesús dijo a estos judíos es también verdad del Hombre pecador hoy en día: Ellos son "determinados" a no venir a Cristo porque ellos no pueden determinar de hacerlo de otro modo; y así que “HARAN” como cualquier pecador muerto hace: "Dicen pues á Dios: Apártate de nosotros, Que no queremos el conocimiento de tus caminos" (Job 21:14).

4. Consecuentemente, a causa de todo lo anterior, el Hombre pecador en su Depravación Total tiene una Inhabilidad Total para hacer un movimiento hacia Jesucristo para su bien. El Señor Jesús mismo dice: "Ninguno puede venir á mí, si el Padre que me envió no le trajere…" (Juan 6:44); y: "Por eso os he dicho que ninguno puede venir á mí, si no le fuere dado del Padre" (v.65). Literalmente, esto significa que absolutamente ninguna persona es capaz, ni tiene el poder, para venir ni ir a Jesucristo para la salvación de su propia habilidad porque ellos no tienen ninguna. Pero note en los versos completos que la única esperanza que un pecador tiene para venir a Cristo es que el Padre intervenga a favor del pecador: En uno el Padre lo tiene que “traer", que significa literalmente de "arrastrarlo”; y en el otro, el Padre tiene que "dar" al pecador la habilidad para "venir á (Cristo)".

Ahora, pudiera agregar aún más algunas otras cosas para considerar con respecto a nuestro tema, pero que sea suficiente para ahora. En vez de mencionar que el hombre en su Depravación Total es un esclavo al pecado (Juan 8:34), a Satanás (Hechos 26:18; Hebreos 2:15); al mundo (Efesios 2:2); y a su propia naturaleza pecaminosa (v.3), creo que todo lo anterior es más que suficiente para mostrar la Inhabilidad Total del Hombre con respecto a su propia relación con el pecado y hacia Dios. En creer y enseñar de otro modo es engañar a un pecador que ya tiene un corazón engañoso y a un enemigo de su alma que hará todo para confirmarlo en su propia "habilidad" inexistente para salvarse á sí mismo por hacer algo que es totalmente imposible hacer aparte de la Gracia Libre y Soberana de Dios. Creo que cada creyente verdadero que ha experimentado la Gracia de Dios en su salvación reconocerá que si no hubiera sido que Dios en Su misericordia lo salvara, no hubiera ninguna esperanza cualesquiera de salvación; porque como es declarado en Romanos 9:16 – "Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia".

Con esto, terminamos este segmento de las Doctrinas de la Gracia; y es mi oración que ha sido bendecido a su comprensión de la Depravación Total del Hombre y de su Inhabilidad Total, y que lo causará que mire a fuera de usted, y de, usted mismo para poner cuidado de esa Palabra que nos manda: "Mirad á mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra: porque yo soy Dios, y no hay más" (Isaías 45:22). El hombre religioso, en su soberbia, insistirá que depende en usted y que tiene el poder para salvarse, pero si usted cree eso, entonces tendrá que negar "el evangelio de la gracia de Dios" (Hechos 20:24), cuyas doctrinas confirman que "por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: No por obras, para que nadie se gloríe" (Efesios 2:8, 9); y así que "si por gracia, luego no por las obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por las obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra" (Romanos 11:6). ¡TODA ALABANZA Y GLORIA SEA PARA AQUÉL QUIEN SOLO PUEDE SALVAR PECADORES EN CRISTO JESÚS! ¡ALELUYA! ¡AMEN!