La Elección vs. La Salvación por Las Obras

Por C.H. Spurgeon

El siguiente extracto es de “Effects of Sound Doctrine” (Los Efectos de La Sana Doctrina), un sermón predicado el domingo por la tarde, 22 de abril, 1860, en New Park Street Chapel (Capilla de la Calle New Park).

Mis queridos amigos, después de todo, el patear contra la doctrina de la elección es un patear contra el evangelio, porque esta doctrina es un primer principio en el plan divino de la misericordia, y cuando correctamente conocido, prepara nuestras mentes para recibir todas las otras doctrinas.

O al contrario, mal entienda esto, y usted estará bastante seguro de hacer errores acerca de todos los demás. 

Tome por ejemplo la perseverancia final; algunos hombres dicen, "Si continuamos en la fe, y si continuamos en la santidad, ciertamente seremos salvados al fin". ¿No ve usted inmediatamente que esto es legalidad—que esto es colgar nuestra salvación sobre nuestra obra—que esto es hacer nuestra vida eterna depender en algo que hacemos?

No, la doctrina de la justificación misma, como predicado por un Arminiano, no es nada más sino la doctrina de la salvación por las obras, ensalzada; porque él siempre piensa que la fe es una obra de la criatura y una condición de su aceptación. Es tan falso decir que el hombre es salvado por la fe como una obra, como que él es salvado por los hechos de la ley. Somos salvados por la fe como el don de Dios, y como la primera muestra de su favor eterno a nosotros; pero no es la fe como nuestra obra que salva, de otro modo somos salvados por las obras, y no por la gracia de todo. 

Si usted necesita algún argumento sobre este punto, yo lo refiero a nuestro gran apóstol Pablo, quien tan constantemente combate la idea que la obra y la gracia pueden jamás ser unidos juntos, porque él arguye, "Y si por gracia, ya no es por obras, de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra".

C. H. Spurgeon