La
Mañana y La Tarde de Spurgeon
Traducido
por Lasaro
Marzo
03/03/AM
“Te
he escogido en horno de aflicción” (Isaías
48:8)
Confórtate
tú mismo, creyente probado, con este
pensamiento: Dios dice, “Te he escogido en horno de
aflicción”. ¿No
viene la palabra como un chaparrón suave, aplacando la furia de
la llama? Sí, ¿no
es una armadura de asbesto, contra cual el calor no tiene poder?
Permita que venga
la aflicción - Dios me ha escogido. Pobreza, tú
podrás pasar a zancadas por mi
puerta, pero Dios ya está en casa, y Él me ha escogido.
Enfermedad, tú te
entremeterás, pero tengo un bálsamo preparado - Dios me
ha escogido. Cualquier
cosa que me acontece en este valle de lágrimas, yo sé que
Él me ha “escogido”.
Si, creyente, tu requieres confortación todavía
más grande, recuerda que
tienes al Hijo del Hombre contigo en el horno. En esa cámara
silencia tuya,
allí esta sentado a tu lado Uno quien tú no has visto,
pero a quien tú amas; y
en tiempos frecuentes cuando tú no lo sabes, Él compone
toda tu cama en tu
aflicción, y suaviza tu almohada para ti. Tú estas en la
pobreza; pero en esa
casa encantadora tuya el Señor de vida y gloria es un visitante
frecuente. Él
ama entrar en estos lugares desolados, para poder visitarte. Tu amigo
se apega
cercas de ti. Tú no lo puedes ver, pero puedes sentir la
presión de Sus manos.
¿No oyes tú Su voz? Aún en el valle de la sombra
de muerte Él te dice, “No
temas, porque yo estoy
contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios”. Recuerda ese
discurso noble
de César: “No temas, tú cargas a César y
toda su fortuna”. No temas, cristiano;
Jesús está contigo. En todas tus pruebas ardientes, Su
presencia es ambos tu
consuelo y seguridad. Él nunca dejará uno a quien
Él ha escogido para Su
propio. “No temas, porque yo estoy contigo” es Su
palabra segura de
promesa a Sus escogidos en el “horno de
aflicción”. Entonces, ¿no te
tomaras rápidamente de Cristo, y decir – “Por
inundaciones y llamas, si Jesús
guía, yo le seguiré donde Él vaya?”