"Señor,
¡golpea este pecado!"
Traducido por Lasaro Flores
"Sumamente
acendrada es tu palabra; y la ama tu siervo" (Salmo) 119:140
¿Amamos la santidad
de la Palabra? La Palabra es predicada -- para derribar el pecado, y
para avanzar la santidad. ¿La amamos por su espiritualidad
y pureza? Muchos aman la Palabra Predicada sólo por su
elocuencia y noción. Ellos vienen a un sermón como a un
representación teatral (Ezequiel 33:31,32) o como a un
jardín para coger flores; pero no para tener sus
concupiscencias sujetadas o sus corazones purificados.
¡Estos son como una mujer insensata que se pinta su cara -- pero
descuida de su salud!
¿Amamos las convicciones
de la Palabra? ¿Amamos la Palabra cuando viene a casa a la
conciencia y dispara sus flechas de reprensión a nuestros
pecados? Es el deber del ministro a veces de reprender. ¡El que
puede hablar palabras lisas en el púlpito -- pero no sabe
cómo reprender, es como una espada con un asidero fino, pero sin
filo! "¡Reprende con toda
autoridad!" (Tito 2:15). ¡Moje el
clavo en el petróleo
-- reprende con amor -- pero
da al
clavo en el blanco!
Ahora cristiano, cuando la Palabra toca tu pecado y te dice,
"¡Tú eres aquel hombre!"
(2 Samuel 12:7), ¿amas la reprensión?
¿Puedes bendecir a Dios que "la
espada del Espíritu" (Efesios 6:17)
ha dividido entre ti y tus concupiscencias? Esto es verdaderamente un
signo
de la gracia, y muestra que tu eres un amante de la
Palabra.
Un corazón corrompido ama los consuelos
de la Palabra -- pero no
las reprensiones: "¡Ellos
aborrecieron...al reprensor, y al que hablaba lo recto abominaron!"
(Amos 5:10). ¡"Sus ojos destellan
con el fuego"! ¡Como criaturas venenosas que a lo menos tocan,
escupen veneno! "¡Y oyendo
estas cosas, regañaban de sus corazones, y crujían los
dientes contra él!"
(Hechos 7:54). Cuándo Esteban tocó sus pecados,
ellos estuvieron furiosos y no lo podían aguantar.
¿Cómo sabemos que
amamos las reprensiones de
la Palabra?
Cuándo deseamos de sentarnos bajo un ministerio
escudriñador de
corazón. ¿Quién tiene cuidado de las
medicinas que no trabajan? Un hombre piadoso no escoge sentarse
bajo un ministerio que no trabaja sobre su conciencia.
Cuándo oramos que la Palabra pueda encontrarse con
nuestros pecados. Si hay alguna concupiscencia traidora en el
corazón
-- queremos que sea hallada, y que sea ejecutada.
¡No queremos que el pecado sea cubierto;
sino curado! Podemos abrir el
corazón a la espada de la Palabra y
decir, "Señor,
¡golpea este pecado!"
Cuándo estamos
agradecidos por una reprensión. "Que el justo me hiera con bondad y me
reprenda; es aceite sobre la cabeza; no lo rechace mi cabeza"
(Salmo 141:5-La Biblia de Las Américas). David estaba contento
por una reprensión.
Suponemos que un hombre estaba en la boca de un león, y
otro dispararía al león y salvara al hombre; ¿no
estaría
él agradecido? Así, cuando estamos en la boca del
pecado, como de un león, y el ministro por una reprensión
dispara a este pecado para muerte -- ¿no estaremos agradecidos?
¡Un alma agradecida se regocija, cuando la lanza aguda de la
Palabra ha perforado su absceso
del pecado! El lleva una
reprensión como una joya en el oído: "Como pendiente de oro y adorno de oro
fino es el sabio que reprende al oído atento" (Proverbios
25:12-La
Biblia de Las Américas).
Para concluir, es la predicación convencera que debe hacer el
alma bien. Una
reprensión que pellizca
prepara para el consuelo --
como una escarcha pellizcadora
prepara para las flores dulces de la
primavera.
Grace
Gems (choice electronic
books, sermons & quotes)
Sovereign
Grace Treasures (choice printed
books)