¿QUÉ
REVELAN MIS OBRAS?
“Porque
somos hechura suya, creados
en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios
preparó de antemano para que
anduviésemos en ellas”
(Efesios
2:10)
El hombre
religioso orgulloso siempre se ha jactado en cuán bueno ellos
son, y han sido,
antes de Dios; y por lo tanto ellos reclaman que a causa de sus obras
buenas,
Dios los aceptará y justificará sus vidas para salvarlos.
El problema para
ellos, por supuesto, es que la Palabra de Dios no enseña esto;
al contrario, es
muy específico en cómo podemos obtener la
salvación según los anteriores dos
versículos: “Porque por gracia sois
salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros; pues es don de Dios; no por
obras, para que nadie se gloríe” (versículos
8, 9). Pero,
amados, todavía encontramos que a pesar de la verdad, hombres
religiosos,
inclusive "cristianos" profesos, persisten en tratar de "obrarse"
a sí mismos al cielo. No sólo ellos rechazan que uno es
salvado SÓLO por la
Gracia, por la Fe SOLA, y que es SÓLO el Don de Dios, pero en
hacer esto,
¡ellos llaman a Dios un mentiroso! Desde que Dios dijo por Su
siervo Pablo que
la salvación no ES “de obras”,
todavía ellos se atreven en presentar sus “obras”
mugrientas y abominables antes “el Dios
de verdad” (Isaías 65:16) para su salvación; y
¡trágicamente hallarán que “todas
(sus) justicias como trapo de
inmundicia" (64:6) antes del Santo!
¡Estas
mismas personas nos acusan a los que creemos y aceptamos el camino de
Dios de
la Salvación Libre que esto entonces significa que podemos vivir
de cualquier
modo que queremos ya que no tenemos que preocuparnos por las "buenas
obras"
ya que somos salvos por “hacer nada”! Por supuesto, esto
muestra no sólo su
ignorancia de la Palabra de Dios, pero también su falta de la
gracia de Dios.
Nuestro texto lo hace muy claro que esos que son salvados
verdaderamente según
los versículos 8 y 9, tendrán las “buenas obras” en sus vidas. Pero usted
notará que ellas siguen la salvación; es decir, ellas son
el resultado de la
salvación, y no al revés, es decir, que las buenas obras
tienen como resultado
la salvación. Aún Santiago está de acuerdo con
esto, (lo cual muchos afirman
que él dice que somos salvados por nuestras obras,) cuando
él dice, “Hermanos míos,
¿qué aprovechará si alguno
dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?” (2:14)
es decir simplemente que uno que ha sido salvado según Efesios
2:8-10 tendrá
una fe que será vista por sus obras.¿
Primero, note que el
que ha sido salvado es la “hechura” de
Dios. Esto significa,
entonces, que cada cristiano verdadero es un producto, eso
es, el tejido
de la gracia de Dios obrando en nosotros, del principio al fin. La razón que lo somos es porque nosotros no
tuvimos nada que ver con ello ya que somos Su “hechura”.
¡El "produjó y fabricó" TODO lo que somos en
la salvación por Su Gracia! En segundo
lugar, también somos “creados en Cristo
Jesús”. 2 Corintios lo pone así: “De
modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas
viejas pasaron;
he aquí todas son hechas nuevas” (5:17). Para ser una “nueva criatura”, o creación
es
algo que SOLO Dios puede hacer; y por lo tanto, el creyente en
Jesucristo
empieza una Nueva Vida como indicado por el resto del versículo;
y esto SOLO
puede ser verdad por la Gracia eficaz de Dios. Así que terceramente, esto es “para
buenas obras”. Esto significa que la obra poderosa de gracia
de Dios en
nosotros es para el propósito de “buenas
obras”; y note que esto es el
resultado de la Gracia de Dios en nosotros, y no al revés. Pero cuartamente, las “buenas obras”
que hacemos como cristianos no son algo que pensamos
en hacer; al contrario, ellas fueron “las
cuales Dios preparó de antemano (preparadas antes de) para que anduviésemos en ellas”. En otras
palabras, ¡aún antes que
somos salvos Dios ya había determinado cómo debemos de
vivir! Así que, ¿QUÉ REVELAN MIS
OBRAS? Que la gracia
de Dios fue eficaz para mí; o como Pablo lo pone: “Mas
por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en
vano para conmigo; antes he trabajado más que todos ellos; pero
no yo, sino la
gracia de Dios que ha sido conmigo” (1 Corintios 15:10). Por
lo tanto, no
tenemos absolutamente nada de que jactarnos o gloriarnos sino SOLO EN
ÉL, quien
ha sido complacido para hacernos lo que somos en Su amado Hijo, el
Señor
Jesucristo. Amén.