EL NACIMIENTO DEL SEÑOR JESUCRISTO

“Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor” (Lucas 2:11) 

Como saben, en este mes de diciembre muchos cristianos profesos estarán celebrando la Navidad según se supone en honor del nacimiento del Señor Jesucristo. Pero me atrevo decir que si consideramos honestamente lo que es llamado la "Navidad" con la Palabra inerrante de Dios, tendremos que confesar que este día festivo no tiene nada que ver con Su nacimiento, aunque tradicionalmente haya sido aceptado como tal. Personalmente, después de mucha investigación del origen de la Navidad y convencido de ello por las Sagradas Escrituras, yo no puedo con una conciencia buena celebrarlo como tal. Sin embargo, yo no condeno a ningún cristiano por celebrarlo; porque quizás el principio de Romanos 14 puede ser aplicado aquí en que “uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté asegurado en su ánimo” (v.5). De hecho, yo tengo que decir que aunque yo no creo en la "Navidad" para celebrarlo como el nacimiento de mi Salvador precioso, mas soy "tocado" por ello porque muchos en mi propia familia lo celebran; por lo tanto, yo cometo todo estas cosas en las manos de mi Dios, quien traerá todas las cosas a luz como le complace para Su gloria. Amén. 

Ahora, quizás algunos de ustedes me consideran alguna clase de herético por lo que he escrito porque la Navidad esta grabado tan profundamente en la cristiandad de hoy que yo posiblemente no podría ser un cristiano verdadero porque no creo en la "Navidad". Pero antes que eche fuera el bebé con el agua del baño, permíteme hacerle unas preguntas: ¿Qué le sucedería a la verdad gloriosa del Nacimiento del Señor Jesucristo si eliminaremos la celebración de la Navidad? Si simplemente enseñamos y predicamos que en Belén un Salvador, quién es el Señor Jesucristo, había nacido, y omitiríamos TODO que es asociado con la celebración de la Navidad, ¿seríamos culpables de doctrina falsa? ¿Haría en cualquier manera cambiar la verdad gloriosa de nuestro texto? ¡Tendría que decir, si no grito fuerte, con un resonante NO! Sólo piense en esto: ¡Los primeros cristianos no celebraron la "Navidad"! De hecho, usted se hallaría de apuros para encontrar cualquier mención de ello en el Nuevo Testamento; ¡aún la palabra misma! No, mis estimados lectores, yo no soy un herético: Yo creo en la verdad salvadora del nacimiento del Señor Jesucristo. ¡¡¡Aleluya!!! 

Habiendo dicho eso, y quizás sea considerado negativo por algunos, haremos algunas observaciones con respecto a nuestro texto: “Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor” (Lucas 2:11). Primero de todo, notaremos quién esta Persona particular es quién es llamado “un Salvador, que es CRISTO el Señor". No es nadie más que JESUS (v.21; cp. Mateo 1:21). Eso es el punto más importante de todo el asunto entero: Es esta Persona única por el Nombre de Jesús que da la esperanza de salvación al mundo entero. Lo dejas fuera y toda la humanidad será perdida a pesar de las multitudes de religiones en el mundo. Las Sagradas Escrituras, especialmente el Nuevo Testamento, lo hace muy claro que en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado á los hombres, en que podamos ser salvos (Hechos 4:12); y que “palabra fiel y digna de ser recibida de todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar á los pecadores(1 Timoteo 1:15).

Pero la singularidad de Jesús es a causa de quien Él es en Su persona. No sólo es Él el Hombre perfecto “según la carne” (Romanos 1:3), siendo “hijo de David, hijo de Abraham” (Mateo 1:1), nacido de una virgen llamada María (Mateo 1:18-25; Lucas 1:26-35; 2), pero también “Dios…manifestado en carne” (1 Timoteo 3:16); porque Él era “Emmanuel, que declarado, es: Dios con nosotros” (Mateo 1:23). Por lo tanto, ese Niño precioso que nació en Belén y fue acostado en un pesebre (lee Lucas 2) es el mismísimo Creador del universo, el Dios JEHOVA Todopoderoso, quien dijo en el Éxodo 3:14, “YO SOY EL QUE SOY”, dijo también en Juan 8:58, “Antes que Abraham fuese, YO SOY” (mi énfasis) En otras palabras, amados, Jesús reclamó ser la Encarnación del Dios vivo verdadero; “empero sabemos que el Hijo de Dios es venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero: y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna(1 Juan 5:20). Con todo, tristemente que esta verdad maravillosa apenas es acentuada, si de todo, por esos responsable “de anunciaros todo el consejo de Dios” (Hechos 20:27) en la celebración de la Navidad; y la prueba de esto es vista en cómo nuestros niños esperan la Navidad con mucha anticipación de que Santa Claus les traigan presentes; y me atrevo decir que también los hijos de profesores cristianos, ¡aún aunque es "supuesto" ser la celebración de los "cumpleaños" de Jesús! 

En el segundo lugar, notemos que este Niño precioso nació para ser “un Salvador”. Permítame ponerlo simplemente de esta manera: ¡Este Niño precioso acostado en ese pesebre humilde nació para morir por pecadores en la Cruz del Calvario! Solo piense en ello: Aún el ángel que trajo estas noticias sabía esto: “Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor” (Lucas 2:10, 11). Eso, amados, es lo que el nacimiento del Señor Jesucristo es supuesto de significar “para todo el pueblo”; y son las “nuevas de gran gozo” que Jesús vino al mundo vía el Nacimiento Virginal para salvar al primero de los pecadores (1 Timoteo 1:15). Pero honestamente, en la celebración de la Navidad de hoy en día, ¿hay una conexión evidente hecha entre el Pesebre y la Cruz? Oh, yo no niego que hay algunos cristianos verdaderos que lo hacen, pero temo que en muchos casos es hecho tan superficialmente que el Monte del Calvario no se puede ver a causa de todo lo que es conectado con la Navidad. No obstante, amados, el Nacimiento del Señor Jesucristo vino bajo la sombra de la Cruz desde la eternidad pasada, “ya ordenado de antes de la fundación del mundo” para salvar “á su pueblo de sus pecados” redimiéndolos con Su “sangre preciosa…como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 Pedro 1:19, 20; Mateo 1:21).

Por supuesto, eso es otro tropiezo a multitudes alrededor de nosotros: ¿Por qué quieren oír que ellos son pecadores y que necesitan a un Salvador por causa de sus pecados? ¿Por qué ser un “Grinch” que roba la Navidad por quitar las emociones y los sentimientos buenos de celebrar la Navidad y todo lo asociado consigo? ¿Por qué? Porque las almas de los pecadores perdidos son preciosas ante Dios; de otro modo Él no hubiera mandado a Su Hijo “hecho semejante á los hombres; y hallado en la condición como hombre, se humilló á sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:7, 8). Pero la gente en general no quiere oír de su maldad; del otro lado, diles del amor de Dios como expresado en la celebración de la Navidad, y ellos serán contentos continuar en sus pecados sin conocer al Señor Jesucristo como el Salvador de ellos. Todavía, una vez que la Navidad se pasa, ¡la paz y el gozo que nos viene en el Nacimiento del Señor Jesucristo no será su experiencia porque no han sido salvados de sus pecados! Oh, pueblo de Dios, vamos a ser fieles en proclamar las verdades maravillosas salvadoras del Nacimiento del Señor Jesucristo; y oh, ¡cómo necesitamos de hacerlo aún con nuestros propios hijos!

Luego, terceramente, notamos que Jesús no sólo es “un Salvador”, pero también “CRISTO el Señor” (nuestro texto). Eso, amados, es también esencial saber; porque es conectado con nuestra salvación. Juan Gill en su comentario lo pone así: Jesús es 'el Mesías testificado por los profetas; el ungido del Señor, con el Espíritu Santo sin medida, para ser profeta, sacerdote, y rey en su iglesia; y quien es el Jehová verdadero, el Señor nuestra justicia, el Señor de toda criatura, el Señor de los ángeles, buenos y malos, el Señor de todos los hombres, como el Creador, el Príncipe de los reyes de la tierra, el Señor de señores, y Rey de reyes; y que es especialmente el Señor de los santos por el don de su Padre, comprados por Él mismo, el desposorio de ellos a sí mismo, y por el poder de su gracia sobre ellos: y el nacimiento de tal persona tiene que ser gozoso, y es de ser contado como buenas nuevas, y noticias alegres'. Ninguna otra persona tiene derecho a estos títulos sino sólo Jesús de Nazaret; porque como el apóstol Pedro predicó en el día de Pentecostés “que á éste Jesús que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Señor y Cristo” (Hechos 2:36). Por lo tanto, para uno conocer a Jesús como Salvador, ellos tienen que confesar como el apóstol Pedro lo hizo que Él es “el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16), lo cual es el fundamento de la Iglesia que Él está edificando; o como el apóstol Pablo escribió: “Que si confesares con tu boca al Señor Jesús (o, es el Señor), y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9). 

Por supuesto, esta verdad es odiada por el mundo; especialmente por el hombre religioso, especialmente por las religiones del mundo, inclusive el judaísmo, Islam, hinduismo, etc.; y sí, ¡aún por una cristiandad apóstata! En oír que este Niño llamado Jesús es el Mesías o Cristo prometido por Dios el Padre en el Antiguo Testamento “para ser Salvador del mundo” (1 Juan 4:14), y que Él “es el Señor…del cielo” (1 Corintios 15:47), quien por Su Muerte sacrificadora en la Cruz redimiría a pecadores de sus pecados por el derramamiento de Su sangre (Efesios 1:7), ¡es mucho más lo que ellos pueden soportar! ¡Pero mucho peor para ellos es de oír que Jesús es el único calificado para ser esto! No obstante, la única esperanza que los pecadores pueden tener es de oír toda la verdad, “como la verdad está en Jesús” (Efesios 4:21) que presentamos en este mensaje. Sí, somos responsables 'a decir la verdad, toda la verdad, y nada sino la verdad' con respecto al Nacimiento del Señor Jesucristo para que seamos testigos fieles de que “de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). 

Pero oh, cuántos celebran la Navidad sin este conocimiento, y continúan sin ello aún después que pasó la Navidad, simplemente porque no oyeron la verdad del Nacimiento del Señor Jesucristo. Me atrevo decir que aún los hijos de profesores cristianos crecen sin este conocimiento salvadora, otra vez, simplemente porque quitaría 'del espíritu de la Navidad' si fuéremos demasiado bíblicos. Y, ¿qué es el espíritu de la Navidad? ¿Qué de Santa Claus, árboles de Navidad, cánticos de Navidad, el dar de presentes, etc. etc.? Todavía, tristemente que decirlo, mi experiencia ha sido a través de mis años que la Navidad generalmente no ha sido de ocasiones de salvación, ni en cuanto a eso de avivamiento, porque la Iglesia por la mayoría ha puesto el énfasis a celebrar la "Navidad" y ha hecho “vana la cruz de Cristo” (1 Corintios 1:17). Que esto puede ser probado ser verdad es cómo la Navidad es de mucho gusto y aceptable a profesores “cristianos” carnales y mundanos; y por supuesto, aún a multitudes de personas irreligiosos e incrédulos durante este tiempo del año. Ya ven, la gente en general pueden ser contentos en celebrar la Navidad mientras no les molesta su amor del pecado y de los placeres del mundo; pero diles que el Pesebre fue los medios por el cual Dios envió a Su Hijo para ir a la Cruz; y si hemos de recibir TODO lo bueno que Él tiene para los pecadores, tenemos que encontrarlo allí con arrepentimiento de nuestros pecados y la fe en el Señor Jesucristo. Pero a menos que Dios de Su gracia los traiga a la Cruz, ellos se quedarán allí al lado del pesebre como celebrado en la Navidad; ¡y todavía serán perdidos en sus pecados!

Ahora en terminar, mis estimados lectores, mi intención es de no robarles del gozo que fue prometido en el Nacimiento del Señor Jesucristo. Al contrario, mi oración es que Dios sea complacido de llenarlo con Su gozo porque se ha encontrado con Él en la Cruz, y aunque “no habiendole visto, le amáis; en el cual creyendo, aunque al presente no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorificado (1 Pedro 1:8). Créame: Todos los "tiempos buenos de la Navidad" son transitorio; pero en la Cruz todas las alegrías son eternas porque tendrás la paz con Dios en que Él los ha perdonado TODOS sus pecados por amor de Su Hijo y la prueba de esto es que Él ha resucitado de los muertos. Oh, pueda que este tiempo de las Navidades sean los medios por el cual no sólo vayas a la Cruz del Señor Jesucristo, pero tomar también tu cruz para seguirlo cada día hasta que Él venga por ti. Pero mientras, amados, puédanos aprender a decir con el apóstol Pablo: “Porque no me propuse saber algo entre vosotros, sino á Jesucristo, y á éste crucificado (1 Corintios 2:2). Amén.