VIDA GRACIA SOBERANA
Revivir~ Renovar ~ Restaurar ~ Reformar
NOVIEMBRE 2005
#9
Lasaro Flores ~ P.O. Box 298 ~ Boling, TX 77420
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lasaro.flores@gmail.com
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NOTA: Aunque
usaré artículos de varios autores, esto no
quiere decir que estoy de acuerdo totalmente con lo que han escrito.
Pero
después de haberlos leído, creo que algún
beneficio puede ser derivado
de ellos con respecto al Avivamiento y el Despertamiento Espiritual.
MI PROPÓSITO
Por lo
tanto, ore conmigo que Dios se agrade de mandar
a las nubes que lluevan de nuevo (cp. Isaiás 5:6), para que las “aguas sean cavadas en el desierto, y
torrentes en la soledad. El lugar seco sea tornado en estanque, y el
secadal en
manaderos de aguas” (Isaías 35:6,7), al caér las “lluvias de bendición” cuando haga “descender
la lluvia en su tiempo” (Ezequiel 34:26). Oh, ¡cómo
necesitamos orar como David: “Mi alma
tiene sed de ti, mi carne te desea, En tierra de sequedad y transida
sin aguas;
Para ver tu fortaleza y tu gloria, Así como te he mirado en el
santuario”
(Salmo 63:1,2)! Podemos estár seguros que cuando esto acontezca,
no sólo
seremos Revividos de nuestra mortandad por estár sin Él,
pero también Renovados
en nuestro deseos de Él, Restaurados en nuestra comunión
con Él, y Reformados
en nuestro andar delante de Él. ¡Amén!
EL AVIVAMIENTO REVELA A LOS CRISTIANOS VERDADEROS
Como lo he dicho antes, el Avivamiento es sólo
para
los cristianos verdaderos; y la razón por esto es que
sólo los que ya tienen la
Vida de Cristo en ellos son capaces de ser Revividos; por como lo dice
1 Juan
5:12 – “El que tiene al Hijo, tiene la
vida: el que no tiene la Hijo de Dios, no tiene la vida”. Pero,
¿por qué un
cristiano necesita Avivamiento? Bueno, otra vez, como lo dije antes, la
razón
es, triste decirlo, por causa de los cristianos recayéndose al
pecado, y como
resultado, la Vida de Cristo ya no es evidente en la vida de ellos. Es
como he
utilizado una planta que produce fruto para ilustrarlo. Cuando todo
está como
debe de estar para que la planta sea sana y productiva, entonces
podemos decir
que esa planta está “llena de vida”. Pero quítale el agua
y la nutrición que
necesita, o deja que alguna infestación de insectos o alguna
enfermedad que
venga, entonces esa planta se comienza a “morir”. Verás los
síntomas y los
efectos de eso en la planta; y por supuesto, en la producción de
su fruto.
Por supuesto, esto es lo que le sucede al cristiano
quien se recae. En tiempo pasado, la Vida de Cristo era evidente en sus
vidas
simplemente porque eran “llenos del
Espíritu” (Efesios 5:18), y así que, “el
fruto de Espíritu” (Gálatas 5:22; Efesios 5:9) era
manifestado. Pero luego,
uno comienza ver un cambio en sus vidas: Ya no se deleitan en ser “criado en las palabras de la fe y de la
buena doctrina” (1 Timoteo 4:6), y también, comienzan a
ocuparse “de las cosas que son de la carne”
(Romanos 8:5); y por causa de esto, “fructificando
para muerte” (7:5), “las obras de la
carne” (Gálatas 5:19ff.) otra vez se manifestarán en
sus vidas. En otras
palabras, puede llegar hasta el punto donde se puede decir de ellos por
otros
que quizás realmente no eran “cristianos” en el primer lugar.
Eso, por
supuesto, es el peligro que existe cuando los que profesan ser
cristianos se
recaen á una vida de pecado. Personalmente, yo conozco a unas
gentes que en un
tiempo eran muy “fervientes en el Señor” (?), pero ahora no
puedes ver ninguna
diferencia entres ellos y los inconversos.
En este artículo, gustaría compartir con
ustedes en
qué manera el Avivamiento revela quienes son cristianos
verdaderos. La razón
que podemos hacer esto es porque SÓLO los cristianos verdaderos,
como dije, son
capaces de ser revividos. Por lo tanto, habrá algunas cosas que
serán evidentes
en el creyente verdadero que no será
verdad en el otro. Por supuesto, yo no estoy escribiendo este
artículo con la
intención de juzgar a todo que profesa ser cristiano para ver si
son cristianos
verdaderos, o no. Lo estoy escribiendo con tal que si estamos
interesados acercas
de nuestra propia relación con el Señor, ya que es
posible de no estár
consciente de mi reincidencia, para juzgarnos con la Palabra de Dios.
Temo, si
lo que ha visto hoy en día en la comunidad cristiana es prueba
de ello, hay
multitudes de los que profesan ser cristianos cuyo andar es más “del mundo” (Juan 15:19) en vez de ser
de aquellos cuya “vivienda es en los
cielos” (Filipenses 3:20) que han sido “librados
de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino del…amado Hijo” de
Dios (Colosenses 1:13).
Sin embargo, el cristiano es exhortado por las
Escrituras de siempre examinarse á sí mismos y de estar
consciente en dónde
están en su relación con Dios. El cristiano nunca debe de
tomar de por sí que
ellos son cristianos verdaderos simplemente porque reclaman de ser uno,
o
porque ellos creen en Jesús. En hecho, el Señor mismo nos
avisa acercas de esto
en Mateo 7:21-23 – “No todo el que me dice:
Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos:
mas el que hiciere la voluntad
de mi Padre que está en los cielos. Muchos
me dirán en aquel día: Señor, Señor,
¿no profetizamos en tu nombre, y en tu
nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos mucho milagros? Y
entonces les
protestaré: Nunca os conocí;
apartaos de mí, obradores de maldad”. Así que es de
suma importancia que si
estamos interesados por nuestras almas, que oremos con David: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón:
Pruébame y reconoce mis pensamientos: Y ve si hay en mí
camino de perversidad,
Y guíame en el camino eterno” (Salmo 139:23,24). Pero
también necesitamos
hacer lo que nos dice el apóstol Pablo en su segunda
epístola á los de
Corintio: “Examinaos á vosotros mismos si
estáis en fe; probaos á vosotros mismos.
¿No os conocéis á vosotros mismos, que Jesucristo
está en vosotros? si ya no
sois reprobados” (13:5).
Ahora, cuando viene el Avivamiento, evidentemente
habrá algunas cosas que sí ocurrirán
en los cristianos verdaderos que no suceden en los falsos cristianos
profesantes. Pero esto es sólo verdad si Dios es quien
envía el Avivamiento
porque Él es el Único quien puede Revivir, Renovar,
Restaurar, y Reformar al
cristiano reincidente. Pero por Avivamiento yo no quiero decir de uno
yendo á
algunas juntas especiales de avivamiento, o de escuchar á
algún predicador en
particular, o de poniéndote muy emocional por como te sientes, o
por hacer
ciertas cosas, etc., etc. También, el Avivamiento no es ni
simplemente
haciéndote más “religioso”, es a saber, asistiendo
á la iglesia más
frecuentemente, o leyendo más la Biblia, o aún decirle
á otros como Dios te ha
tocado. Aunque es cierto que el Avivamiento causara al cristiano
reincidente de
“arrepentirse, y hacer las primeras
obras” (Apocalipsis 2:5), todavía los aspectos emocionales
y físicos que
podrán ser manifestados en lo que podrá ser llamado
Avivamiento no es un avivamiento verdadero. En
hecho, hoy en día en las iglesias muchas de las cosas que he
mencionado podrán
ser vistas en la mayoría de los que profesan ser cristianos sin un Avivamiento.
Habiendo dicho esto, vamos á considerar de
cómo El
Avivamiento Revela A Los Cristianos Verdaderos; y ya que el Avivamiento
es de
Dios, Él tratará con nosotros por Su Espíritu para
que “el interior (hombre)…se renueva de día en
día” (2 Corintios 4:16)
y puédanos “ser corroborados con potencia
en el hombre interior por su Espíritu” (Efesios 3:16). En
otras palabras,
lo que estoy diciendo es que el Avivamiento Verdadero es ESPIRITUAL, y
es ese
aspecto de Avivamiento del que tenemos estar interesado; de otra
manera,
podemos ser engañados si dependemos en las emociones y
sentimientos para la
prueba de que hemos sido avivados. Pero déjame decir esto: No
estoy negando que
las emociones y los sentimientos son envueltos, y pueden ser tocados,
en el
Avivamiento Verdadero. Sin embargo, tenemos que ser muy cuidadosos que
no
ponemos la vista en ellos; por como el Señor Jesús mismo
digo: “La carne nada aprovecha: las palabras que
yo os he hablado, son espíritu y son vida” (Juan 6:63).
A cualquier tiempo que un cristiano empieza
a recaer, todavía podrá ser
hecho consciente de su declinación espiritual. En ponerlo de
otra manera,
cuando un cristiano se da á la tentación (por cualquier
razón), y peca, ese
cristiano será convencido de ello por el Espíritu Santo.
Él será “contristado para arrepentimiento”
y “contristado según Dios”; “porque
el dolor que es según Dios, obra
arrepentimiento saludable, de que no hay que arrepentirse” (2
Corintios
7:9,10). Esto lo traerá á la confesión de sus
pecados con un deseo santo de ser
perdonado de acuerdo con 1 Juan 1:9 – “Si
confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos
perdone nuestros
pecados, y nos limpie de toda maldad”. Va haber un temor santo por
haber
pecado contra Dios. Cp. Salmo 32:1-5; 38:1-10,17,18,21,22; etc.
Pero luego, si el cristiano permanece sin
arrepentimiento y continúa en sus caminos pecaminosos, su
corazón se
endurecerá, y en efecto se engañará que todo
está bien entre él y el Señor.
Somos avisados en Hebreos 3:12,13 – “Mirad,
hermanos, que en ninguno de vosotros haya corazón malo de
incredulidad para
apartarse del Dios vivo: Antes exhortaos los unos á los otros
cada día, entre
tanto que se dice Hoy; porque ninguno de vosotros se endurezca
con engaño de
pecado”. Tal persona podrá seguir “actuando” como
cristiano sin en
efecto “viviendo” como un cristiano. En otras palabras, ellos
harán muchas de
las cosas normales que un cristiano debe de hacer que podrán ser
vistas por
otros, pero todavía al mismo tiempo ellos también
harán cosas que son más
consistentes con el mundo y la vida de los inconversos. Pero ay, los
pensamientos de la mente y los deseos del corazón, los cuales
sólo Dios puede
ver, ¡revelan qué tan lejos se han recaído!
¡Esto es lo que le sucedió al rey
David cuando cometió adulterio con Betsabé e hizo que
matarán a su esposo para
esconder su pecado! Si Dios de Su misericordia no hubiera enviado al
profeta
Natán para “descubrir” su pecado y para traer a David al
arrepentimiento,
¡probablemente él hubiera continuado en una vida de
reincidencia!
O pueblo de Dios, nosotros no somos
exentos de la reincidencia. No hay ningún cristiano
verdadero que verdaderamente puede decir que nunca ha de recaer. En
hecho,
somos exhortados: “Así que, el que piensa
estar firme, mire no caiga” (1 Corintios 10:12). Lo que el
Señor mismo dice
de Su antiguo pueblo, puede decir lo mismo de nosotros. Considere
seriamente
Óseas 11:7 – “Está mi pueblo adherido
á
la rebelión contra mí”. No sólo somos atacados
por el mundo y por Satanás
para traernos a caer, pero aún nosotros mismos nos unimos con
ellos para
hacerlo. El Señor se queja: “¡Ay de los
hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de
mí; para
cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo
pecado á pecado” (Isaías 30:1)! Por eso es que
necesitamos de orar con el Salmista: “Los
errores, ¿quién los entenderá? Líbrame de
los que me son ocultos. Detén
asimismo á tu siervo de las soberbias; Que no se
enseñoreen de mí: Entonces
seré íntegro, y estaré limpio de gran rebellion”
(19:12,13). Pero note que
el Salmista reconoce que él no lo puede
hacer de sí mismo, sino que convoca á la gracia y
misericordia de Dios para que
lo guarde de caerse al pecado y del peligro de la apostasía, o
(como algunos
creen), á una vida de añadir el pecado al pecado. Esto es
lo que la
reincidencia hace al cristiano; así que, “lleguémonos
pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y
hallar
gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16); ¡y haz esto
cada día y
todos los días!
Pero, ¿cómo revela el Avivamiento al
cristiano verdadero
de uno que no lo es? Bueno, primero,
tenemos que considerar que todo creyente verdadero ha experienciado el
NUEVO
NACIMIENTO; o es de “nacer otra vez”,
o “nacer de lo alto” (Juan 3:3,7), y viene a ser “nueva
criatura (o creación)…en Cristo” de modo que “las
cosas viejas pasaron; he aquí todas son
hechas nuevas” (2 Corintios 5:17); o como Efesios 2:10 lo declara: “Porque somos hechura suya, criados en Cristo
Jesús para buenas obras,
las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas”.
Pero tenemos que
recordar que el cristiano verdadero tiene dos naturalezas: La
naturaleza vieja
pecaminosa con la cual TODOS nacemos, pero en Cristo se nos es dada una
“naturaleza nueva”, la cual es “el nuevo
hombre que es criado conforme á Dios en justicia y en santidad
de verdad” (Efesios
4:24), y “del nuevo, el cual por el
conocimiento es renovado conforme á la imagen del que lo
crió” (Colosenses
3:10) para que “andemos en novedad de
vida” (Romanos 6:4). En la reincidencia, El cristiano verdadero se
recae
atrás á vivir en la naturaleza vieja pecaminosa en
desobediencia y rebeldía á
Dios, pero en el Avivamiento, él es Revivido, Renovado,
Restaurado y Reformado
para andar otra vez en la Vida Nueva en Cristo; y no simplemente
haciéndose más
“religioso”, sino en “andar como él
anduvo” (1 Juan 2:6). El Avivamiento traerá
esto á luz; y como el Señor mismo le dijo á la
iglesia en Efeso: “Pero tengo contra ti que has
dejado tu primer amor. Recuerda por
tanto de dónde has caído (reincidencia), y arrepiéntete,
y haz las primeras obras (avivamiento)…”
(Apocalipsis 2:4,5). En otra
palabras, ¡el cristiano recaído que es avivado otra
vez manifestará las gracias y el fruto de la Vida de Cristo
que será totalmente contrario á la
manera que estaba viviendo antes de
ser avivado!
En el tercer
lugar, el Avivamiento revelará el cristiano verdadero en
traerlo, o á ella, a
seguir la santidad (Hebreos 12:14) y de retirarse de toda apariencia de
maldad
(1 Tesalonicenses 5:22). En una condición reincidente, el
cristiano hace lo
contrario, lo cual da a los enemigos del Evangelio razón para
llamar a los
cristianos hipócritas porque ven que sus vidas no son
consistentes con lo que
profesan de ser. En hecho, los creyentes en Cristo son referidos
más como
santos que cristianos (sólo dos veces; Hechos 26:28; 1 Pedro
4:16), así que
sigue que cuando el cristiano verdadero experiencia Avivamiento,
entonces lo
siguiente será verdad de ellos: “Así que,
amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda
inmundicia de carne y
de espíritu, perfeccionando la
santificación en temor de Dios” (2
Corintios 7:1); “Sino como aquel que os
ha llamado es santo, sed también
vosotros santos en toda conversación (modo de vivir): Porque escrito está: Sed santos, porque yo
soy santo” (1 Pedro 1:15,16). ¿Por qué? Porque el
cristiano verdadero Dios
lo “escogió en (Cristo) antes de la
fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin
mancha delante de él en amor”
(Efesios 1:4); “Porque no nos ha
llamado Dios á inmundicia, sino á santificación” (1
Tesalonicenses 4:17).
En cuarto
lugar, el Avivamiento revelará el cristiano verdadero en traerlo
a poner más
valor en las cosas celestiales y eternas. Cuando primero experienciando
la
gracia de Dios en salvación, el “Padre
que nos hizo aptos para participar de la suerte de los santos en luz:
Que nos
ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su
amado
Hijo” (Colosenses 1:12,13), voltea nuestros corazones y ojos a los
cosas
que son consistentes con “nuestra
vivienda (ciudadanía)…en los cielos”
(Filipenses 3:20). En la reincidencia, somos más interesados con
las cosas
mundanas y temporales que en efecto amamos “al
mundo,” y “las cosas que están en el
mundo” (1 Juan 2:15); y esto, somos avisados, que “si
alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él”.
Pero el
Avivamiento renovará la Vida de la Resurrección en
nosotros de que ya “no mira(mos) nosotros á las
cosas que se
ven, sino á las que no se ven: porque las cosas que se ven son
temporales, mas
las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4:18). “Si
habéis pues resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba,
donde está Cristo sentado á la diestra de Dios. Poned la
mira en las cosas de
arriba, no en las de la tierra”; y esto sólo puede ser
verdad si lo
siguiente es verdad: “Porque muertos
sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando
Cristo, vuestra
vida, se manifestare, entonces vosotros también seréis
manifestados con él en gloria”
(Colosenses 3:1-4).
Pero luego, en el quinto
lugar, el Avivamiento revelará el cristiano verdadero en
llenarle su corazón
con el amor para los perdidos y para ser un fiel testigo. Ya saben, es
inconcebible en pensar que un cristiano verdadero no será
interesado en la
salvación de otros. En hecho, como todo quien experiencia la
Gracia Libre y
Soberana de Dios en salvación testificará, que el
interés por las almas
perdidas es un cosa que preocupa sus corazones, especialmente por sus
amados; así
como lo hizo con Andrés: “Este halló
primero á su hermano Simón, y díjole: Hemos
hallado al Mesías (que declarado
es, el Cristo). Y le trajo á Jesús” (Juan
1:41,42), y Pablo: “Porque deseara yo
mismo ser apartado de Cristo por mis hermanos, los que son mis
parientes según
la carne” (Romanos 9:3). Esta no es una opción, pueblo de
Dios; porque
somos “linaje escogido, real sacerdocio,
gente santa, pueblo adquirido, para que
anunciémos las virtudes de aquel que nos ha llamado de las
tinieblas á su luz
admirable” (1 Pedro 2:9),
porque somos mandados de ser “testigos (de
Jesucristo) en Jerusalem (nuestra
ciudad), en toda Judea (nuestro
estado y país), y Samaria (los países
vecinos), y hasta lo último de la tierra (por
todo el mundo)” (Hechos 1:8). Pero esto no será verdad para uno
que está en una
condición de reincidencia; porque si no le importa de su propia
alma, no habrá
interés para otros, ¡incluyendo sus propios esposos,
hijos, hermanos,
relacionados, o sus amigos!
Finalmente, en el sexto
lugar, (por supuesto, que hay más de seis manifestaciones en el
Avivamiento
verdadero), el Avivamiento revelará el cristiano verdadero en
causarle de
enamorarse de nuevo con el Señor Jesucristo. Es declarado en I
Juan 4:19 que “nosotros le amamos, porque él nos
amó
primero”, ¡lo cual es verdad de todo cristiano verdadero!
¿Pero que
causa a un hombre, o mujer, de ya no amar a su esposa, o esposo?
¿No es porque
ya no están enamorados con sus esposos? Sí, ¡en
hecho! Cuando un cristiano se
recae, ¡ellos dejan su “primer amor”
porque se han enamorado con su pecado! Ya no pueden verdaderamente
contestar la
pregunta, “¿Qué es tu amado más que
otro
amado, Oh la más hermosa de todas las mujeres?
¿Qué es tu amado más que otro
amado, Que así nos conjuras?”, y decir como antes que, “Su paladar, dulcísimo: y todo él codiciable.
Tal es mi amado, tal es
mi amigo, Oh doncellas de Jerusalem” (Cantares 5:9,16). ¿Por qué?
¡Simplemente porque ya no
aman al Señor
Otra vez, déjame de acentuar de nuevo: Ya que el
Avivamiento verdadero es la obra de Dios por Su Espíritu Santo,
¡es ESPIRITUAL!
Las seis manifestaciones á las cuales me ha referido son
producidas por el
Espíritu Santo, y no por el quien experiencia Avivamiento. Ya
que somos
Revividos por Dios, Él también Renueva, y Restaura, y
Reforma la Vida de Cristo
en nosotros por Su Espíritu Santo, para que Su fruto, el cual es
la Vida de
Cristo en nosotros, es a saber, “caridad,
gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas
5:22,23), otra vez será visto en nuestras vidas; “Porque
Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer,
por su buena voluntad” (Filipenses 2:13). Pero esto será
sólo cierto si ya
tenemos la Vida de Cristo en nosotros, la cual recibimos en ser
“nacidos de
nuevo”, así que “si vivimos en el
Espíritu, andemos también en el Espíritu”
(Gálatas 5:25), dice Pablo;
porque “si alguno no tiene el Espíritu de
Cristo, el tal no es de él” (Romanos 8:9), pero “todos
los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos
de Dios” (v.14).
Del otro lado, muchos que profesan ser cristianos no
tienen la Vida de Cristo en ellos simplemente porque no han “nacido de
nuevo”.
En ellos, el Avivamiento no tiene un efecto “espiritual” porque
están muertos
espiritualmente. Ahora, podrán tener algún semblante de
las manifestaciones de
Avivamiento, pero será debido á los sentimientos y las
emociones que
experiencian durante el Avivamiento. Para ellos, el Avivamiento es
sólo una
“experiencia religiosa”, así que cualquier efecto que muestran
será sólo una “apariencia de piedad,
mas…niegan la
eficacia de ella” (2 Timoteo 3:5). En otras palabras, se aparecen
como
haber sido avivados en ser más religiosos, pero continuan
viviendo sin el poder
del Espíritu Santo; o podemos decir que ellos son como la “cizaña” en comparados con el “trigo”
de Mateo 13:24-30; 36-43), o como las “vírgenes…
fatuas” del capítulo 25, versículos 1-13. En hecho,
ellos serán como los de
Mateo 7:21-23: “No todo el que me dice:
Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos:
mas el que hiciere la voluntad
de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en
aquel día: Señor, Señor,
¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios,
y en tu nombre
hicimos mucho milagros? Y entonces les protestaré: Nunca
os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad”.
Así que pueden ver qué peligroso es estar
en una
condición de reincidencia! En ser un reincidente es de ser un
rebelde contra
Dios, y muy cercas de la apostasía. ¡Cómo
necesitamos de clamar á Dios por
misericordia para que nos envié un Avivamiento; no sólo
un Avivamiento personal,
como David oro: “Vivifícame según tu
palabra” (Salmo 119:25), pero también por el pueblo de Dios:
“¿No volverás tú á darnos vida,
Y tu pueblo
se alegrará en ti? (85:6). El Avivamiento es la
única esperanza para el
reincidente; porque determinará si tiene vida en ellos, o si
todavía están
muertos espiritualmente. Sí, ¡el Avivamiento
revelará quienes son los
cristianos verdaderos! ¡Qué le agrade al Dios de toda
gracia de sanar nuestras
rebeldías, como promete en Óseas 14:4, y nos traiga para
atrás á la Cruz en
quebrantamiento de corazón y arrepentimiento de nuestros muchos
pecados para
que ahora puédanos vivir en el Poder
de la Resurrección de nuestro Señor y Salvador
Jesucristo. ¡Amén!
LAS EVIDENCIAS
DE UNA CONDICIÓN RECAÍDA
Del libro Revival
Por Richard
Owen Roberts
Traducido por Lasaro Flores
Cristianos
recaídos son
evidentes por dondequiera. Ellos están en las iglesias y afuera
de las
iglesias. Ellos están en los asientos y en el púlpito.
Están en las juntas y
fastidiados. Están en las comisiones y enseñan en la
Escuela Dominical. Los
reincidentes parecen ser más numerosos que los rectos y la
influencia de ellos
por todo el mundo es vastamente más profunda. Mientras no todos
los
reincidentes manifiestan los mismos rasgos, las evidencias de la
condición de
ellos no son dificultosos para precisar. Las siguientes
características merecen
nuestra atención seria.
9. Cuando las
aspiraciones para la
santidad como la de Cristo cesan en ser dominantes en tu vida y
pensamientos,
allí está la reincidencia. Para el
recaído, la santidad parece
ser ambos inasequible e innecesario. No así para el cristiano
ferveroso quien
toma de corazón el mandato Biblico..."Porque escrito
está: Sed santos,
porque yo soy santo" (1 Pedro 1:16). Conociendo la verdad de las
palabras, "la santidad, sin la cual nadie verá al
Señor" (Hebreos
1:14), el cristiano activo hace la santidad Biblica la gran meta de su
vida.
Cada vez que cae corto, aún por una fracción, es
angustiado y confiesa sus
faltas al Señor con ruegos para el socorro para poder hacer
mejor.
No así
el recaído. Cansado de las demandas de
Dios sobre su vida, él echa fuera las aspiraciones para la
santidad con la
concentración de sí mismo hasta que los pensamientos de
la santidad pierden su
agarre y actualmente viene a ser como repugnantes a él. Cuando
antes vivía para
ser santo, ahora él prefería más pronto morirse en
vez de ser santo. Habiendo
ahorcado el amor para la santidad, el recaído halla
contentamiento en su
condición corriente. Él ya ni tiene hambre ni sed por la
justicia, ni siente
pesar de su falta.
(Será
Continuado)
Traducido por Lasaro Flores
Los caracteres distintivos de los movimientos de
avivamiento sobre la superficie varían extensamente,
quizás por el resulto de diferentes
engastaduras, pero todavía, en verdad, se parece que Dios se
deleita en la
variedad. Sin embargo, al nivel del análisis más
profunda, hay factores
constantes que pueden ser reconocidos en todos los avivamientos
bíblicos y
posbíblicos, sea lo que sea sus engastes culturales, raciales, e
históricos. Son
cinco por número, y son delineados en seguida.
Una conciencia de la presencia de Dios. El carácter distintivo fundamental y primero
en el avivamiento es el sentido de que Dios se ha acercado temiblemente
en Su
santidad, misericordia, y poder. Esto es sentido como el cumplimiento
de la
oración de Isaías 64:1ff: “Oh si rompiese los cielos, y
descendieras, y á tu presencia se escurriesen los montes, … para
que hicieras
notorio tu nombre á tus enemigos, y las gentes temblasen
á tu presencia”.
Dios “viene”, “visita”, y se “acerca” á
Su pueblo, y hace conocer Su majestad. El efecto es el mismo como era
para Isaías,
cuando él vio “al Señor sentado sobre un
trono alto y sublime” en el templo y oyó el canto de los
ángeles – “Santo, santo santo” – y era forzado
á
clamar, “Ay de mí! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de
labios, y
habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos” (Isaías
6:1-5). Es
esta manifestación abrasador y escudriñador de la
presencia de Dios con la cual
comienza el avivamiento, y por su continúo que el avivamiento es
sostenido.
Respondiendo á la Palabra de Dios. El sentido de la presencia de Dios imparte
nueva autoridad á Su verdad. El mensaje de la Escritura la cual
anteriormente
sólo hacía un impacto superficial, aún si eso,
ahora escudriñe sus oidores y
lectores hasta lo profundo de su ser. La declaración que
“la palabra
de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de
dos filos: y que
alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las
coyunturas y tuétanos, y
discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”
(Hebreos 4:12) es verificada una y otra vez más. El mensaje de
Dios – el
llamado del evangelio á el arrepentimiento, á la fe y
santidad, á la alabanza y
la oración, el testimonio y adoración – se autentica a
sí misma indudablemente
á las consciencias de los hombres, y no hay lugar para media
medidas en
responder.
La Sensibilidad al Pecado.
Un saber profundo de que cosas son pecaminosas y que tan pecadores
somos es la
tercera característica del avivamiento que nos llama a notar.
Ningún levantar
de incitamiento o interés religioso merece ser llamado
avivamiento si no hay un
sentido profundo del pecado en su corazón. La venida de Dios, y
el impacto consecuente
de Su Palabra, hace a los cristianos mucho más sensitivos al
pecado de lo que eran
anteriormente: las conciencias se enternecen y una humillación
profunda sucede.
La perversidad, lo feo, la inmundicia y la culpa del pecado son vistos
y
sentidos con una vivacidad nueva. Debajo de las condiciones del
avivamiento las
conciencias son tan avivadas que la convicción de la propia
pecaminosidad de
cada persona viene a ser fuerte y terrible, produciendo agonías
del pensamiento
que son más allá de imaginar hasta cuando acontecen. El
evangelio del perdón
por medio de la cruz de Cristo, viene a ser amada como nunca antes,
según la
gente ve su falta de ella tanto mucho más claramente.
Pero la convicción del pecado es un medio, no un
fin;
el Espíritu de Dios convence del pecado para producir
arrepentimiento, y una de
las características más seguras de los movimientos de
avivamiento es la
profundidad del arrepentimiento á la cual son llevados ambos los
santos y los
pecadores. El arrepentimiento, como lo conocemos, no es
básicamente el gemir y
el remordimiento, sino el voltear y el cambio. Los escuchadores de
Pedro en el
día de Pentecostés “fueron
compungidos de corazón” ,
lo cual literalmente quiere decir
ser infligido con
un golpe violento, un imagen vivo de una experiencia dolorosa
agudamente. Destrozada,
la
congregación clamo, “Varones hermanos,
¿qué haremos?” Pedro les mostró el
camino de la fe, el arrepentimiento, y el discipulado por medio de
Jesucristo,
y tres mil de ellos lo tomaron (Hechos 2:37-41). El avivamiento siempre
incluye
una conciencia profunda de la pecaminosidad de uno propio,
llevándolo á un
arrepentimiento profundo y un abrazar de corazón del Cristo
glorificado, amador,
y perdonador.
La Viveza en la
Comunidad. Una iglesia avivada esta llena de la
vida, del gozo, y del poder del Espíritu Santo. Con la venida
del Espíritu, la
comunión con Cristo es traída al mero centro de nuestra
adoración y devoción;
el Cristo glorificado es mostrado, conocido, amado, servido, y
exaltado. El
amor y la generosidad, la unidad y el gozo, la seguridad y el denuedo,
un
espíritu de alabanza y de oración, y una pasión
para alcanzar en ganar a otros
son marcas repetidas de una gente que experiencia el avivamiento.
Así es el
poder divino en sus predicadores, un poder que no tiene nada que ver
con la
elocuencia natural.
La Fructiferidad
en el Testimonio. El avivamiento siempre
tiene un derramamiento ético y evangelístico en el mundo.
Cuando Dios aviva la
iglesia, la vida nueva se rebosa de la iglesia para la
conversión de los de
afuera y la renovación de la sociedad. Los cristianos vienen a
ser intrépidos
en testificar y incansables en el servicio de su Salvador. Ellos
proclaman por
palabra y hecho el poder de la vida nueva, almas son ganadas, y surge
una
conciencia de comunidad informada por valores cristianos.
También en tiempos de
avivamiento Dios actúa rápidamente; Su obra se accelara.
La verdad se extiende,
y gentes son nacidos de nuevo y crecen en Cristo, con una rapidez
maravillosa.
Tal en diseño es el modelo constante por el cual los movimientos
genuinos de
avivamiento se identifican á sí mismos. Los cristianos en
avivamiento son en
efecto hallados viviendo en la presencia de Dios (coram Deo),
atendiendo á Su Palabra, sintiendo un interés agudo
acercas del pecado y de la justicia, regocijando en la seguridad del
amor de
Cristo y de su propia salvación, espontáneamente
constantes en la adoración, e
incansables activos en testificar y en el servicio, abasteciendo estas
actividades por la alabanza y la oración. La pregunta que nos
urge es si el
avivamiento es desplegada en la actualidad en las vidas de la
comunidades e
individuos cristianos: si esta calidad de la vida cristiana está
allí o no.
Puedes obtener esta Vida en Cristo Jesús por creer
en
Él; porque “este es el testimonio: Que
Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo”
(v.11). Al
momento que un pecador muerto espiritualmente cree en Él, “mas pasó de muerte á vida” (Juan 5:24).
¿Es esto verdad de ti en
éste mismo momento?
Si no,
entonces, “arrepentíos, y creed al
evangelio” (Marcos 1:15). Mira sólo
al Señor Jesucristo; porque Él sólo
murió en la Cruz para salvar a los pecadores y para darles vida
eterna. ¡La
prueba de esto es que Él resucitó de los muertos y
está VIVO! Por sólo la fe confía
en Él para tu
salvación, y “sed persuadido” que es sólo
por TODO DE GRACIA que Dios te salvará. Amén.
Estaré enviando este periódico a
tantos de los
que pueda encontrar las direcciones de su “e-mail”. Todo aquel que lo
reciba,
por favor déjame saberlo mediante mi dirección de e-mail:
lasaro@netscape.com
que lo ha recibido. Si prefiere de no
recibir el periódico, déjame saber para quitarlo de la
lista de correo. Muchas
gracias.