TODA GLORIA PERTENECE A DIOS
“No á nosotros, oh Jehová, no á
nosotros, Sino á tu nombre da gloria;
Por tu misericordia, por tu verdad… Y nuestro Dios está en los
cielos: Todo lo
que quiso ha hecho”
(Salmo
115:1, 3).
Lo qué es asombroso, no es que Dios escogiera a
cualquier de nosotros para salvación, ¡sino que Él lo consideraría aún de hacerlo!
Verdaderamente
puede ser preguntado, como lo hizo el Salmista, "¿Qué
es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del
hombre, que lo visites?” (8:4). Tenemos que confesar que no hay
absolutamente nada en nosotros que nos recomiende a Él o para
hacernos
atractivo a El; porque "si bien
todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como
trapo de
inmundicia" (Isaías 64:6). Todavía, sabemos que la
única razón que
cualquiera de nosotros "es salvo en
Jehová con salvación eterna" (Isaías 45:17) es
"de que Dios nos haya escogido desde el principio para
salvación,
por la santificación del Espíritu y fe de la verdad"
(2 Tesalonicenses
2:13); y ¡por eso debemos estar eternamente agradecidos! Ah, que
nuestros labios
prorrumpen con alabanzas junto con el Salmista: “No
á nosotros, oh Jehová, no á nosotros, Sino
á tu nombre da gloria;
Por tu misericordia, por tu verdad”.
Pero ah, ¡la maravilla de todo ello! Aquél
quien "está en los cielos", y reina
sobre todas las cosas y hace como le complace, le ha agradado de amar
algunos
de nosotros en Jesucristo; y luego, enviar a Su amado Hijo, al
Señor
Jesucristo, para morir por nosotros para que Su elección sea
completa en "que fuésemos santos y sin mancha
delante de él en amor" (Efesios 1:4). No tenemos nada de
jactarnos o
de gloriarnos en nosotros mismos, sino SOLO en "nuestro
Dios"; porque "antes lo necio del mundo escogió
Dios, para avergonzar á los
sabios; y lo flaco del mundo escogió Dios, para avergonzar lo
fuerte; Y lo vil
del mundo y lo menos preciado escogió Dios, y lo que no es, para
deshacer lo
que es: Para que ninguna carne se jacte en su presencia. Mas de
él sois
vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios
sabiduría, y
justificación, y santificación, y redención: Para
que, como está escrito: El
que se gloría, gloríese en el Señor" (1
Corintios 1:27-31). ¿Por qué?
¡Porque “todo lo que quiso ha hecho”!
¡ALELUYA!