CAPÍTULO I. La Voluntad De Dios.

    El termino voluntad, la cual siempre denota deseo, es aplicada variamente, según al objecto de ese deseo.

    1. Ella denota intención o propósito para actuar. Se dice de Apolos, "En ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora" (1 Corintios 16:12), es a saber, él no había formado la intención o propósito de venir. En este sentido, se habla de la voluntad de Dios: "Conforme al propósito del que hace todas las cosas según el consejo de su voluntad" (Efesios 1:11). El propósito o la intención puede existir antes que el tiempo de acción llegue. Cuando llega, la mente propone un hecho que es terminado la volición, para producir el efecto deseado. En los seres humanos, los propósitos podrán ser inconstantes, y podrán cambiar antes que llegue el tiempo de acción; pero el propósito o intención de Dios nunca es cambiado; y cuando el tiempo llegue para producir el efecto propuesto, no debemos de concebir que una nueva volición se levanta en la mente de Dios; sino que sigue el efecto, según a la voluntad de Dios, sin ningunos nuevos esfuerzos de Su parte.

    2. Ella denota un deseo para actuar, restringido por deseos opuestos más fuertes, o otras influencias contrariadoras. Pilato estaba "queriendo"  de soltar a Jesús (Lucas 23:20 - "Y hablóles otra vez Pilato, queriendo soltar á Jesús"); pero otras consideraciones, presentes a su mente, predominó este deseo, y determinó su acción. Somos constreñidos en concebir de la mente Divina, del conocimiento que poseímos de nosotros mismos; y las Escrituras adaptan su lenguage a nuestros conceptos. En esta manera, a veces un deseo para actuar es atribuído a Dios, cuando consideraciones opuestas estorban Su acción. "Echaríalos yo del mundo...Si no temiese la ira del enemigo" (Deuteronomio 32:26,27). "¡Cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste!" (Mateo 23:37).

    3. Es usada con referencia a un objecto externo que es deseado, o un acción que es deseada que otro ha de ejecutar. "Sacrificio y presente no quisiste" (Hebreos 10:5). "Sea hecho contigo como quieres" (Mateo 15:28). "Pedid todo lo que quisiereis" (Juan 15:7). "¿Qué pues queréis que haga...?" (Marcos 15:12). En este sentido, como simplemente expresando lo que es de sí mismo deseable a Dios, querer es atribuído a Él. "No queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento" (2 Pedro 3:9). "No quiero la muerte del impío, & c." (Ezequiel 33:11). "Porque la voluntad de Dios es vuestra santificación" (1 Tesalonicenses 4:3).

    4. Aliado contiguamente a la última significación, y quizas incluído en ello, es aquel uso del termino voluntad, en el cual denota mandamiento, requerimiento. Cuando la persona, cuyo deseo o placer es que una acción ha de ser ejecutado por otro, tiene autoridad sobre esa persona, el deseo expresado asume el carácter de un precepto. La voluntad expresada de un suplicante es una petición; la voluntad expresada de un gobernador, es una mandamiento. Lo que sabemos que es el placer de Dios lo que debemos de hacer, es nuestro deber en hacerlo, y Su placer hecho conocido a nosotros viene á ser una ley.

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